Inaugurado el 23 de mayo de 1936, en homenaje al cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, el Obelisco cumple nueve décadas. Está ubicado en la Plaza de la República, en el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de Julio, y fue diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch.
Obelisco 90 años: por qué se construyó

La historia del Obelisco empezó en una Buenos Aires que cambiaba con rapidez. En la década de 1930, la ciudad avanzaba con grandes obras urbanas: el ensanche de la avenida Corrientes, la apertura de la 9 de Julio y la creación de la Plaza de la República. En ese contexto, las autoridades decidieron construir un monumento que recordara los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires, realizada por Pedro de Mendoza en 1536.
El sitio elegido no fue casual. En ese lugar estuvo la iglesia de San Nicolás de Bari, demolida para abrir paso a las obras urbanas. En la torre de esa iglesia se izó oficialmente por primera vez la bandera argentina en la ciudad, un hecho que quedó recordado en una de las inscripciones del monumento.
Cuánto mide el Obelisco y cómo es por dentro
El Obelisco tiene 67,5 metros de altura, una base de 6,8 metros por lado y un peso aproximado de 170 toneladas. Su estructura se levanta sobre una única puerta de ingreso, orientada hacia el oeste, y culmina en un mirador con cuatro ventanas que miran hacia los cuatro puntos cardinales.
Durante muchos años, llegar a la parte superior implicaba subir una escalera marinera de 206 escalones. Desde 2025, después de trabajos de acondicionamiento, funciona la Experiencia Obelisco, que permite acceder mediante un ascensor hasta los 55 metros y completar el tramo final con una escalera caracol de 35 escalones.
El monumento que casi desaparece
Aunque hoy es difícil imaginar Buenos Aires sin el Obelisco, al principio no todos lo aceptaron. Su construcción generó críticas, burlas y discusiones. En 1939, apenas tres años después de su inauguración, el Concejo Deliberante votó una ordenanza para demolerlo por razones estéticas, económicas y de seguridad.
La demolición no avanzó. El intendente Arturo Goyeneche vetó la ordenanza, y el monumento siguió en pie. Con el tiempo, aquello que había sido motivo de polémica se transformó en uno de los símbolos urbanos más fuertes de Buenos Aires.
Obelisco 90 años: cómo será el festejo de 2026

Para celebrar el aniversario, la Ciudad organizó La Noche del Obelisco: 90 años, un evento gratuito previsto para el sábado 23 de mayo de 2026. La propuesta incluye mapping 3D sobre el monumento, música en vivo, artistas itinerantes e intervenciones culturales sobre la avenida Corrientes.
El show principal tendrá proyecciones sobre el Obelisco a las 21 y a las 22, acompañadas por la Orquesta Mahler. Además, la avenida Corrientes, entre Callao y Cerrito, se convertirá en un corredor cultural inspirado en distintas décadas de la historia porteña.
Un punto de encuentro para celebraciones y reclamos
El Obelisco no es solo un monumento. También funciona como punto de reunión para festejos deportivos, actos culturales, manifestaciones, recitales y celebraciones populares. Su ubicación explica parte de esa importancia: está en el cruce de dos avenidas centrales y en una zona vinculada al teatro, las librerías, los cafés, las pizzerías y la vida nocturna porteña.
En sus nueve décadas, también fue intervenido artísticamente en distintas oportunidades. Una de las más recordadas ocurrió en 2015, cuando el artista Leandro Erlich generó la ilusión de que el monumento había perdido su punta. Esa intervención mostró algo que todavía define al Obelisco: aunque parece una estructura quieta, cambia de significado según cada época.
Por qué el Obelisco sigue siendo tan importante
El Obelisco concentra muchas capas de historia. Recuerda la primera fundación de Buenos Aires, marca el lugar donde se izó por primera vez la bandera nacional en la ciudad, forma parte del trazado moderno de la Capital y aparece en miles de postales, fotos familiares, transmisiones televisivas y recuerdos de viaje.
A 90 años de su inauguración, su historia resume una transformación curiosa: nació entre apuros y polémicas, estuvo cerca de ser demolido y terminó convertido en el gran emblema porteño. Por eso, hablar del Obelisco no es solo contar la edad de un monumento. También es mirar cómo Buenos Aires construyó, discutió y adoptó uno de sus símbolos más reconocibles.

