La acidificación oceánica es un cambio químico que ocurre cuando el mar absorbe dióxido de carbono de la atmósfera. Ese proceso modifica el equilibrio del agua, reduce su pH y puede afectar a corales, moluscos, plancton y muchas especies que sostienen la vida marina.
El tema volvió a ganar importancia en la región porque la CEPAL y la Ocean Acidification Alliance impulsaron este 27 de mayo de 2026 una sesión informativa sobre la acidificación oceánica en América Latina y el Caribe, con foco en el monitoreo, la cooperación científica y las posibles soluciones.
Qué es la acidificación oceánica

Para entender este fenómeno, primero hay que mirar una palabra clave: pH. El pH es una medida que indica qué tan ácida o básica es una sustancia. El agua de mar no es ácida como el vinagre; en realidad, es ligeramente básica. El problema es que, cuando absorbe demasiado dióxido de carbono, su pH baja y su química cambia.
El proceso ocurre así: el CO₂ entra en contacto con el agua de mar y forma ácido carbónico. Luego, ese ácido se descompone en otras sustancias que aumentan la cantidad de iones hidrógeno. Como resultado, el pH disminuye y el océano se vuelve más ácido que antes.
Aunque el cambio parezca pequeño, tiene consecuencias importantes. Según el INIDEP, en los últimos 200 años el pH del océano bajó de aproximadamente 8,2 a 8,1, una variación que equivale a un aumento cercano al 26% en la acidez. La escala de pH es especial: una diferencia de pocas décimas puede representar una transformación grande.
Mirá También

Parque Provincial El Tromen: ¿cómo visitar este rincón repleto de naturaleza de Neuquén?
Cómo afecta a corales, moluscos y plancton
La acidificación oceánica no hace que el agua sea peligrosa para nadar. El problema está en los organismos que viven en ella y dependen de una química marina estable para crecer, reproducirse y alimentarse.
Muchos seres marinos necesitan carbonato de calcio para formar conchas, esqueletos o estructuras de protección. Entre ellos están los corales, ostras, mejillones, caracoles marinos, algunos tipos de plancton y ciertas algas. Cuando el pH baja, hay menos iones carbonato disponibles, y eso puede dificultar la formación de esas estructuras.
Por eso, algunos científicos comparan este proceso con una especie de “osteoporosis” del mar: no destruye todo de un día para otro, pero debilita estructuras esenciales para muchas especies. Si esos organismos se ven afectados, también pueden cambiar las cadenas alimentarias, porque muchas especies más grandes dependen de ellos.
Por qué la acidificación oceánica preocupa en América Latina
América Latina y el Caribe tienen una relación muy fuerte con el océano. La región incluye costas extensas, arrecifes coralinos, manglares, zonas de pesca, áreas turísticas y ecosistemas marinos muy diversos. En muchos países, el mar también es clave para el empleo, la alimentación, el comercio y la vida de comunidades costeras.
La preocupación es mayor en zonas como el Caribe y el Pacífico Tropical, donde los arrecifes coralinos ya enfrentan varias presiones al mismo tiempo: aumento de la temperatura del mar, contaminación, eventos de blanqueamiento y pérdida de biodiversidad. La acidificación puede sumar una dificultad más, porque debilita la capacidad de los corales para construir y mantener sus estructuras.
La CEPAL advierte que la región necesita fortalecer el monitoreo y la cooperación científica para entender mejor el problema. No todos los mares se acidifican al mismo ritmo, y las zonas costeras pueden verse afectadas por factores adicionales, como aguas residuales, escorrentía agrícola y contaminación terrestre.
Qué se está haciendo para estudiar la acidificación oceánica

Uno de los grandes desafíos es medir el problema con datos comparables. Para eso existen redes científicas que trabajan en el seguimiento de la química del océano.
En América Latina y el Caribe funciona LAOCA, una red regional vinculada con la observación de la acidificación oceánica. Su objetivo es reunir información, promover mediciones de largo plazo, capacitar especialistas y conectar proyectos locales con iniciativas globales.
También existen herramientas internacionales, como el portal de datos del indicador ODS 14.3.1, que permite reunir información sobre la acidez marina. Países como Colombia, Cuba y México ya habían comenzado a enviar datos de muestreo marino a ese sistema, desarrollado en el marco de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO.
Qué puede pasar si el problema avanza
Si la acidificación oceánica se intensifica, puede afectar a especies marinas, pesquerías, acuicultura, turismo y ecosistemas costeros. No se trata solo de un problema de animales pequeños o de arrecifes lejanos: también puede impactar en economías y comunidades que dependen del mar.
La respuesta no tiene una única solución. Reducir emisiones de dióxido de carbono es una parte central del problema, porque el exceso de CO₂ en la atmósfera es la causa principal. Pero también importa cuidar las costas, reducir la contaminación, mejorar el tratamiento de aguas residuales, proteger ecosistemas como manglares y arrecifes, y fortalecer la investigación científica.
La acidificación del océano no siempre se ve a simple vista. Sin embargo, sus efectos pueden sentirse en la vida marina y en las sociedades que dependen de ella. Por eso preocupa cada vez más: porque muestra que el cambio climático también está transformando lo que ocurre debajo de la superficie del mar.
