Hoy, decir Mar del Plata hace pensar inmediatamente en playas, edificios frente al mar, lobos marinos y vacaciones de verano. Sin embargo, la ciudad más famosa de la costa bonaerense no siempre llevó ese nombre.
A mediados del siglo XIX, el pequeño asentamiento que comenzaba a crecer en la zona era conocido como Puerto de la Laguna de los Padres. La denominación estaba relacionada con un saladero instalado cerca de la actual Punta Iglesia, alrededor del cual comenzó a establecerse una población permanente.
El cambio llegó gracias a Patricio Peralta Ramos. En noviembre de 1873 inició las gestiones ante el gobierno de la provincia de Buenos Aires para obtener el reconocimiento oficial del pueblo. Y en esos documentos insistió en un nombre diferente, elegido por él: Mar del Plata.
¿Quién eligió el nombre Mar del Plata?

Patricio Peralta Ramos había comprado en 1860 las tierras que pertenecían al portugués José Coelho de Meyrelles, uno de los impulsores del saladero que había dado origen al núcleo poblacional. Con el paso de los años, decidió promover la organización formal de un pueblo en aquella zona costera.
En 1873, además de impulsar la construcción de la Capilla Santa Cecilia, comenzó los trámites para que las autoridades bonaerenses reconocieran el asentamiento. Según el sitio oficial de Turismo de Mar del Plata, en su solicitud hizo especial hincapié en la denominación que había elegido.
El proceso puede resumirse en algunas fechas y nombres fundamentales:
- 1856-1857: se desarrolla el saladero alrededor del cual crece el Puerto de la Laguna de los Padres.
- 1860: Patricio Peralta Ramos adquiere las tierras de José Coelho de Meyrelles.
- 1873: Peralta Ramos pide el reconocimiento del pueblo y propone llamarlo Mar del Plata.
- 10 de febrero de 1874: el gobernador bonaerense Mariano Acosta firma el decreto que reconoce oficialmente la población.
- 1879: se crea el Partido de General Pueyrredon, nuevamente por iniciativa de Peralta Ramos.
Por eso, el 10 de febrero de 1874 es considerado actualmente la fecha oficial de fundación de la ciudad.
¿Qué significa “Mar del Plata”?
La interpretación más difundida sostiene que Mar del Plata significa algo parecido a “mar de la región del Plata” o “mar cercano al Río de la Plata”.
El nombre puede resultar curioso desde el punto de vista geográfico: Mar del Plata no se encuentra sobre el Río de la Plata, sino sobre el océano Atlántico, bastante más al sur de su desembocadura.
Sin embargo, durante siglos el término “Plata” estuvo estrechamente asociado con una región mucho más amplia del actual territorio argentino. De allí surgieron denominaciones históricas como Virreinato del Río de la Plata y, posteriormente, distintas referencias geográficas vinculadas al área rioplatense.
Lo que sí está documentado con claridad es que fue Peralta Ramos quien impulsó la denominación y que el nombre quedó asociado al pueblo reconocido oficialmente en 1874. La Capilla Santa Cecilia, construida un año antes, incluso sirvió como punto de referencia para realizar el trazado de la futura ciudad.
De pequeño pueblo a gran ciudad turística

El nombre sobrevivió a una transformación enorme. Apenas tres años después de la fundación, Pedro Luro tomó el control del saladero e impulsó la agricultura, instaló un molino y construyó un nuevo muelle.
Otro momento decisivo ocurrió en 1886, cuando llegó el ferrocarril. El viaje desde Buenos Aires se volvió mucho más sencillo y Mar del Plata comenzó a desarrollarse como lugar de veraneo de las familias más acomodadas. Poco después aparecieron grandes hoteles y nuevas construcciones destinadas a los visitantes.
Con las décadas, aquel pequeño Puerto de la Laguna de los Padres terminó convertido en una de las principales ciudades turísticas de Argentina. Hoy tiene 47 kilómetros de costa, con playas que se extienden desde el norte de la ciudad hasta sectores como Punta Mogotes, Alfar y Acantilados.
Así, detrás de un nombre que hoy parece inseparable del mar y de las vacaciones existe una historia de saladeros, tierras rurales, trámites administrativos y un fundador que, incluso antes del nacimiento oficial de la ciudad, ya sabía cómo quería llamarla.

