Un tsunami comienza cuando una enorme cantidad de agua es desplazada de manera repentina. La causa más frecuente es un terremoto submarino capaz de levantar o hundir bruscamente una gran zona del fondo oceánico. Ese movimiento empuja toda la columna de agua que se encuentra encima y genera ondas que comienzan a propagarse en diferentes direcciones.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), cerca del 80% de los tsunamis conocidos se originan por terremotos. Sin embargo, también pueden producirlos deslizamientos, erupciones volcánicas y, en casos mucho más raros, impactos de meteoritos.
¿Cómo se forma un tsunami después de un terremoto?

La superficie de la Tierra está dividida en placas tectónicas que se desplazan lentamente. En algunas regiones, una placa se introduce debajo de otra en las llamadas zonas de subducción. Allí pueden acumularse enormes tensiones durante años.
Cuando la falla finalmente se rompe, una parte del fondo marino puede subir o bajar de manera brusca. Si el movimiento vertical es suficientemente grande y ocurre bajo el océano, también desplaza el agua situada encima.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que, después de esa perturbación, el agua intenta recuperar su equilibrio. La energía comienza entonces a propagarse hacia afuera en forma de largas ondas.
El proceso puede resumirse así:
- Se acumula tensión entre bloques de la corteza terrestre.
- Ocurre un terremoto y parte del fondo oceánico se desplaza verticalmente.
- La columna de agua también sube o baja de manera repentina.
- La perturbación se propaga formando una serie de ondas.
No todos los sismos submarinos provocan este fenómeno. Para generar un gran tsunami, el terremoto debe producir un desplazamiento significativo del fondo marino. Los movimientos principalmente horizontales tienen, en general, mucha menos capacidad para hacerlo.
¿Cómo puede un tsunami atravesar todo un océano?
Una de sus características más sorprendentes es que en mar abierto puede ser difícil de distinguir.
Un tsunami no se comporta como las olas comunes producidas por el viento. Su movimiento involucra prácticamente toda la columna de agua, desde la superficie hasta las profundidades del océano. Además, la distancia entre una cresta y la siguiente puede alcanzar cientos de kilómetros.
En aguas de unos 4.600 metros de profundidad, NOAA calcula que estas ondas pueden desplazarse aproximadamente a 765 km/h. En las zonas más profundas incluso pueden superar los 800 km/h, una velocidad comparable a la de un avión comercial.
A pesar de semejante rapidez, en alta mar su altura puede ser inferior a un metro. Un barco puede pasar sobre ellas sin que sus ocupantes perciban nada extraordinario.
Mirá También

Tsunami de Tōhoku: uno de los desastres naturales más devastadores de la historia mundial
¿Por qué un tsunami crece cuando llega a la costa?

La situación cambia al aproximarse a tierra.
A medida que disminuye la profundidad del océano, las ondas pierden velocidad. Su longitud se acorta y la energía queda concentrada en una columna de agua cada vez menor. Como consecuencia, aumenta la altura del agua y se intensifican las corrientes.
Por eso el tsunami que prácticamente no se veía en mar abierto puede convertirse cerca de la costa en una rápida elevación del nivel del mar, una corriente extraordinariamente poderosa o, en algunos casos, grandes olas capaces de penetrar tierra adentro.
La forma de la costa también influye. Bahías estrechas y determinadas características del fondo marino pueden concentrar la energía y aumentar el nivel alcanzado por el agua.
Un tsunami no siempre comienza con un terremoto
Aunque los terremotos son la causa principal, existen otros mecanismos capaces de desplazar suficiente agua.
El Pacific Tsunami Museum menciona los deslizamientos submarinos o costeros, las erupciones volcánicas, el colapso de estructuras volcánicas y los impactos de objetos procedentes del espacio.
Además, “tsunami” no significa “ola de marea”. NOAA desaconseja esa antigua denominación porque las mareas, producidas principalmente por la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol, no son la causa de estos fenómenos.
Tampoco debe imaginarse como una única pared de agua. Un tsunami es una serie de ondas, y la primera que llega a la costa no necesariamente es la más grande.
Así, un movimiento que comienza bajo el fondo oceánico puede trasladar energía a lo largo de miles de kilómetros. La gravedad intenta devolver el agua a su posición de equilibrio, pero en ese proceso genera uno de los fenómenos naturales más poderosos del planeta.
