Las semillas parecer pequeñas estructuras secas e inertes, pero sabemos que en su interior guardan un embrión capaz de originar una nueva planta. Algunas germinan poco después de dispersarse; otras pueden permanecer viables durante años antes de comenzar a crecer.
Esa capacidad es una importante estrategia de supervivencia. Si todas germinaran apenas encontraran un poco de humedad, una lluvia breve seguida por una sequía, una helada o temperaturas extremas podría acabar rápidamente con las nuevas plántulas.
¿Cómo germinan las semillas?

Una semilla se forma después de la fecundación y contiene un embrión, tejidos de reserva que pueden aportarle nutrientes y una cubierta protectora. Durante la maduración, muchas semillas pierden gran cantidad de agua y reducen fuertemente su actividad metabólica.
La germinación comienza cuando la semilla absorbe agua, un proceso conocido como imbibición. Entonces se reactiva el metabolismo, el embrión retoma su crecimiento y utiliza las reservas disponibles hasta que puede desarrollarse como plántula.
Uno de los primeros signos visibles es normalmente la aparición de la radícula, que dará origen a la raíz. Para que esto ocurra suelen ser necesarias condiciones apropiadas de agua, temperatura y oxígeno, y en determinadas especies también influyen la luz y otras señales ambientales.
¿Qué es la latencia de las semillas?
La latencia o dormancia es el estado en el que una semilla viable no germina aunque se encuentre bajo condiciones que normalmente serían favorables, como buena disponibilidad de luz y agua. Puede durar desde algunas semanas o meses hasta varios años, según la especie.
No debe confundirse con la simple falta de condiciones adecuadas. Una semilla puede estar sin germinar porque le falta agua. Una semilla verdaderamente dormida, en cambio, mantiene un bloqueo que debe eliminarse antes de poder iniciar el crecimiento.
La latencia puede deberse a distintas causas. En algunas especies, la cubierta impide que entre agua o gases; en otras, existen mecanismos fisiológicos internos que frenan el crecimiento del embrión. También puede ocurrir que el embrión todavía necesite completar parte de su desarrollo.
¿Qué señales pueden "despertarlas"?
Cada especie responde a condiciones diferentes que indican que el ambiente se volvió adecuado. Entre las señales capaces de romper ciertos tipos de dormancia aparecen:
- Un período prolongado de frío y humedad, llamado estratificación;
- El desgaste o ruptura de una cubierta impermeable, mediante un proceso denominado escarificación;
- Determinadas combinaciones de luz y temperatura;
- En algunas plantas adaptadas a incendios, señales relacionadas con el calor o el fuego.
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Este mecanismo también distribuye la germinación a lo largo del tiempo. Si una población produce semillas con distintos grados de dormancia, no todas comienzan a crecer en la misma temporada, lo que reduce el riesgo de que un único episodio ambiental desfavorable destruya a toda una nueva generación.
Las semillas tampoco permanecen vivas indefinidamente. Con los años envejecen y pueden perder su capacidad de germinar, aunque algunas especies poseen mecanismos celulares que les permiten tolerar una deshidratación extrema y conservar su viabilidad durante períodos extraordinariamente largos.
