El Niño 2026 se fortalece: qué es y cómo puede afectar a Argentina - Billiken
 

El Niño 2026 se fortalece: qué es y cómo puede afectar a Argentina

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El fenómeno se consolidó durante el invierno y los organismos especializados prevén que continúe intensificándose. ¿Por qué ocurre y qué regiones de Argentina podrían registrar mayores cambios en las lluvias y las temperaturas?
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El Niño 2026 se fortalece en el océano Pacífico y todo indica que seguirá activo durante los próximos meses. El fenómeno, que comenzó a consolidarse durante el invierno del hemisferio sur, puede modificar las lluvias y las temperaturas en distintas partes de Argentina, especialmente durante la primavera y el verano.

No se trata de una tormenta ni de un evento meteorológico que dure unos pocos días. Es un fenómeno climático de gran escala, relacionado con cambios que ocurren simultáneamente en el océano y la atmósfera del Pacífico tropical y que pueden tener efectos a miles de kilómetros de distancia.

Durante 2026, además, su evolución fue especialmente rápida. A comienzos de agosto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las condiciones observadas ya eran consistentes con una fase de El Niño y que existía una probabilidad cercana al 100% de que continuara durante el trimestre agosto-septiembre-octubre.

¿Qué es El Niño 2026 y cómo funciona este fenómeno?

Consecuencias de El Niño.

El Niño es la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, conocido por la sigla ENOS. Su característica principal es un calentamiento anormal y persistente de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Su fase opuesta es La Niña, caracterizada por aguas más frías que lo habitual.

En condiciones habituales, los vientos alisios soplan de este a oeste sobre el Pacífico y empujan gran parte del agua cálida hacia las cercanías de Indonesia y Australia. Cuando aparece El Niño, esos vientos se debilitan y el agua cálida se extiende hacia el centro y el este del océano.

El cambio no queda limitado al mar. La atmósfera responde al calentamiento y se modifica la circulación de los vientos, la formación de nubes y la distribución de las precipitaciones. Así, una alteración que empieza en el Pacífico tropical termina influyendo en regiones muy alejadas.

Estos episodios aparecen de manera irregular, normalmente cada dos a siete años, y suelen durar entre nueve y doce meses. Cada uno, sin embargo, es diferente: la intensidad, la época del año y la interacción con otros fenómenos climáticos determinan cuáles serán sus consecuencias.

¿Por qué El Niño 2026 se está fortaleciendo?

Tormenta.

La evolución durante 2026 fue muy marcada. A comienzos del año todavía quedaban condiciones asociadas a La Niña, pero el Pacífico ecuatorial comenzó a calentarse rápidamente durante el otoño.

En junio, el SMN ya calculaba alrededor de 90% de probabilidades de desarrollo de El Niño durante el invierno. Un mes más tarde, el organismo informó una probabilidad cercana al 100% de que la fase cálida continuara durante julio, agosto y septiembre.

Los datos de comienzos de agosto mostraron que todo el Pacífico ecuatorial tenía anomalías positivas de temperatura. En la semana que terminó el 3 de agosto, la región denominada Niño 3.4 registró una anomalía de +1,5 °C, mientras que cerca de las costas sudamericanas, en la región Niño 1+2, llegó a +3,2 °C. Los vientos alisios también aparecieron debilitados en el Pacífico central, otra señal de que el océano y la atmósfera estaban actuando conjuntamente.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó a fines de julio que se estaba desarrollando un El Niño fuerte y esperaba una mayor intensificación durante agosto, septiembre y octubre. La organización también destacó que este fenómeno ocurre en un contexto de océanos globales muy cálidos y de otros patrones climáticos capaces de modificar sus efectos regionales.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), por su parte, proyectó que El Niño continuará fortaleciéndose durante 2026 y calculó una probabilidad del 97% de que persista hasta comienzos de la primavera boreal de 2027, es decir, hasta los primeros meses de ese año.

Esto no significa que cuanto más intenso sea El Niño, más lloverá necesariamente en todos los lugares. Incluso los episodios fuertes pueden generar efectos distintos de una región a otra. Por eso, los organismos meteorológicos trabajan con probabilidades y no con certezas absolutas.

¿Qué efectos podría tener en Argentina?

Para el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026, el pronóstico climático del SMN presenta un mapa muy variado. Las mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las normales aparecen en el norte del Litoral, La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires, el oeste de Cuyo y sectores del este de la Patagonia. En el sur del Litoral, el este bonaerense y el noroeste patagónico, la categoría más probable es normal o superior a lo normal.

En Córdoba, Santiago del Estero, el oeste de Santa Fe y sectores del Chaco, Formosa y Cuyo, en cambio, el escenario del trimestre se acerca más a las precipitaciones normales para la época. El oeste del Noroeste Argentino atraviesa su período seco habitual, cuando las lluvias son naturalmente escasas.

También existen diferencias en las temperaturas. El SMN proyecta para agosto, septiembre y octubre una mayor probabilidad de registros superiores a los normales en buena parte del NOA, Santiago del Estero, sectores de Chaco y Formosa, el oeste de Santa Fe y Córdoba.

De cara a la primavera y el verano, uno de los sectores que recibe especial atención es el Nordeste Argentino (NEA). Especialistas del INTA señalaron el 5 de agosto que el fortalecimiento de El Niño aumenta allí las probabilidades de lluvias superiores a las normales, excesos de agua y anegamientos durante los próximos meses.

El exceso de precipitaciones puede provocar crecidas de cursos de agua, saturación de los suelos y problemas para la producción agropecuaria. Pero una temporada más húmeda también puede resultar favorable en áreas agrícolas que necesitan recomponer las reservas de agua del suelo. Por eso, las consecuencias dependen tanto de la cantidad de lluvia como de dónde, cuándo y con qué intensidad caiga.

Y hay una aclaración fundamental: un pronóstico trimestral no indica cómo estará el tiempo un día determinado. Que una región tenga mayores probabilidades de lluvias por encima de lo normal no significa que lloverá todos los días ni permite anticipar una tormenta concreta con meses de anticipación.

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