Todos los seres humanos que viven hoy pertenecen a la misma especie: Homo sapiens. La evidencia fósil indica que nuestra especie surgió en África hace unos 300.000 años y, con el tiempo, se expandió por el planeta.
Aunque variamos en estatura, color de piel, rasgos faciales y muchas otras características, compartimos aproximadamente el 99,9% de nuestro ADN. Esa enorme similitud ayuda a comprender por qué la ciencia no reconoce "razas humanas" como divisiones biológicas naturales, a pesar de que por mucho tiempo se consideró de tal manera.
¿Qué significa pertenecer a Homo sapiens?
Homo sapiens es el nombre científico de nuestra especie y pertenece al género Homo, un grupo que incluye varias especies humanas extinguidas. El número exacto todavía se discute, porque el registro fósil es incompleto y algunos hallazgos pueden interpretarse de distintas maneras. Entre las especies del género Homo aceptadas por muchos especialistas se encuentran:
- Homo erectus, que apareció hace cerca de dos millones de años y se expandió por África y Asia.
- Homo neanderthalensis, los neandertales, que habitaron Europa y parte de Asia.
- Homo floresiensis, una especie de pequeño tamaño descubierta en la isla de Flores, Indonesia.
- Homo naledi, cuyos fósiles fueron encontrados en Sudáfrica.
Durante ciertos períodos, varias especies humanas coexistieron. Los neandertales y Homo sapiens, por ejemplo, compartieron regiones de Eurasia y llegaron a cruzarse: parte de su ADN permanece hoy en poblaciones humanas actuales.
¿Por qué Homo sapiens es la única especie humana que queda?

Hoy Homo sapiens es la única especie viva del género Homo, pero la ciencia no atribuye la desaparición de todas las demás a una única causa. Distintas especies se extinguieron en momentos y lugares diferentes.
Los cambios climáticos, la competencia, el tamaño reducido de algunas poblaciones y su aislamiento pudieron influir de maneras distintas. Estudios recientes sostienen que tanto el ambiente como la competencia entre especies deben considerarse para comprender la evolución y extinción de los distintos grupos humanos.
El Homo erectus, por ejemplo, sobrevivió en Java hasta hace alrededor de 110.000 años. Por su parte, los neandertales desaparecieron hace unos 40.000 años y el Homo floresiensis dejó rastros de hace aproximadamente 50.000 años.
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¿Por qué la ciencia dice que no existen razas humanas?
La diversidad humana es real, pero no se organiza en grupos biológicos separados llamados "razas" porque la evidencia genética moderna no permite dividir a nuestra especie en conjuntos raciales naturales claramente delimitados.
Rasgos visibles como el color de piel, el cabello o determinadas características del rostro representan solo una parte de nuestra diversidad. Esas diferencias, por el contrario, explican cómo fue la dispersión por el mundo del Homo sapiens y se fue adaptando a los distintos entornos.
La genética sí permite estudiar ancestrías y poblaciones, pero estas no forman fronteras rígidas equivalentes a las antiguas clasificaciones raciales. Estas clasificaciones, que se usaron desde la ciencia para justificar las diferencias y la supuesta superioridad de ciertas "razas" por sobre otras (sobre todo, de la europea), sirvieron solo para sostener sistemas discriminatorios y racistas. Por eso el racismo, en muchos casos, persiste en la actualidad.