Cuando ocurre un terremoto, es común escuchar dos palabras que parecen sinónimos: magnitud e intensidad. Sin embargo, en sismología se usan para hablar de aspectos diferentes de un mismo fenómeno.
La magnitud mide el tamaño del sismo a partir de la energía liberada. La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió y qué efectos produjo en un sitio determinado, como daños en edificios, movimientos de objetos o daños en las personas.
Por eso, un terremoto tiene una sola magnitud, pero puede tener muchas intensidades. No se siente igual cerca del epicentro que a cientos de kilómetros, ni en un terreno firme que en uno más vulnerable.
La magnitud de un terremoto
La magnitud es una medida instrumental. Se obtiene a partir del análisis de los sismogramas, que registran las ondas sísmicas producidas por el movimiento de la Tierra.
Está relacionada con la energía elástica que libera el sismo y se propaga como ondas por el interior y la superficie terrestre. A diferencia de la intensidad, no depende de los daños observados ni de la distancia del lugar afectado.
La escala más conocida es la de Richter, aunque hoy existen otras formas de medición, como la magnitud de momento. En general, la magnitud se expresa con números decimales y es una escala abierta, sin un límite máximo fijo.
La intensidad de un terremoto
La intensidad se relaciona con los efectos que produce un sismo en un lugar concreto. Tiene en cuenta lo que genera en las personas, los daños en construcciones, los cambios en el terreno y el movimiento de objetos.

La escala más usada en muchos países es la Mercalli Modificada. Es una escala cerrada, con doce grados expresados en números romanos, desde I hasta XII, y la intensidad que mide puede cambiar mucho dentro de un mismo terremoto, ya que depende de varios factores:
- Distancia al epicentro: cuanto más cerca, mayor suele ser la sacudida.
- Tipo de suelo: algunos terrenos amplifican más las vibraciones.
- Calidad de las construcciones: edificios vulnerables pueden sufrir más daños.
- Profundidad del sismo: los terremotos superficiales suelen sentirse con mayor fuerza.
- Condiciones locales: relieve, materiales del terreno y densidad urbana también influyen.
En los últimos años también se desarrolló la intensidad instrumental, basada en mediciones del movimiento del suelo. A diferencia de la evaluación tradicional, permite obtener una medida más objetiva de la intensidad.
