La Luna parece adquirir un tamaño gigantesco cuando asoma sobre el horizonte. Alcanza con verla detrás de una montaña o de los edificios de una ciudad para tener la impresión de que es mucho mayor que cuando está alta en el cielo.
Pero nuestro satélite no aumenta ni disminuye de tamaño durante esas horas. El fenómeno se conoce como ilusión lunar y está relacionado con la manera en que nuestro cerebro interpreta lo que vemos.
¿A qué distancia está la Luna?
La Luna se encuentra, en promedio, a unos 384.400 kilómetros de la Tierra. Para imaginar esa distancia, imaginemos que en el espacio entre ambos cuerpos entrarían aproximadamente 30 planetas Tierra alineados.
Sin embargo, esa separación no es siempre idéntica porque la órbita lunar no forma un círculo perfecto. Es ligeramente elíptica: existe un punto de máxima cercanía, llamado perigeo, y otro de máxima distancia, denominado apogeo.
Como valores medios, la Luna se acerca hasta unos 363.300 kilómetros en el perigeo y se aleja hasta aproximadamente 405.500 kilómetros en el apogeo.
Esa diferencia sí modifica realmente su tamaño aparente. Cuando está cerca del perigeo puede verse hasta un 14% más grande que cuando se encuentra cerca del apogeo. De allí surge también el conocido término "superluna".
¿Por qué la Luna parece enorme en el horizonte?

La diferencia entre perigeo y apogeo no explica lo que ocurre durante una misma noche. Si observamos la Luna cuando sale y unas horas después, ya elevada, su tamaño real y su distancia al centro de la Tierra apenas cambiaron.
De hecho, para una persona situada sobre la superficie terrestre, la Luna está ligeramente más lejos cuando se encuentra cerca del horizonte que cuando pasa alta por el cielo. Pese a eso, nuestro cerebro suele interpretarla como mucho más grande.
Los investigadores relacionan la ilusión con nuestra percepción de la distancia y con las referencias visuales del paisaje. Árboles, casas y montañas podrían hacer que el cerebro compare tamaños y modifique la manera en que interpreta al satélite, aunque todavía no existe una explicación científica única y definitiva.
Tres formas de comprobar la ilusión lunar
La NASA propone experimentos muy sencillos para demostrar que el gigantesco tamaño aparente no es real:
- Sacarle dos fotos con el mismo zoom, una en el horizonte y otra cuando esté alta: su diámetro horizontal será prácticamente igual.
- Compararla con una uña manteniendo el brazo extendido: su tamaño angular resulta mucho menor de lo que nuestra percepción sugiere.
- Mirarla a través de un tubo de papel, eliminando árboles y edificios del campo visual: la sensación de una Luna enorme disminuye.
