Cada año, junio marca el comienzo de una de las épocas más esperadas por quienes disfrutan de observar el cielo. Durante este mes, la Vía Láctea se vuelve especialmente visible y ofrece la oportunidad de contemplar el sector más brillante de nuestra galaxia.
Los astrónomos suelen llamar a este período "temporada del núcleo galáctico" porque es cuando la región central de la Vía Láctea puede observarse durante gran parte de la noche. Desde lugares con poca contaminación lumínica, como zonas rurales o poblados, aparece como una amplia franja blanquecina que cruza el cielo de horizonte a horizonte.
En el hemisferio sur, lo mejor para aprovechar este época del año es dirigir la mirada hacia el noreste durante la noche. Desde el territorio argentino, por ejemplo, lo ideal es mirar en esa dirección. En cambio, en el hemisferio norte lo mejor es observar hacia el sudeste.
¿Qué es la Vía Láctea?
Primero, lo primero: la Vía Láctea es la galaxia donde se encuentra el Sistema Solar en el que está el planeta Tierra, hogar de quien escribe esta nota, de quien la lee y de otras 8.000 millones de personas. La galaxia está formada por cientos de miles de millones de estrellas, además de gas, polvo y materia oscura.
Desde la Tierra se nos aparece como una banda luminosa que atraviesa el cielo nocturno. Lo que vemos no es una nube ni una franja de luz uniforme, sino la suma del brillo de innumerables estrellas lejanas que forman el disco galáctico.
¿Por qué junio es ideal para observar la Vía Láctea?

Durante junio, el núcleo de la galaxia comienza a mostrarse en condiciones especialmente favorables para los observadores. La razón principal es que la orientación de la Tierra respecto de la galaxia permite que la región más brillante de la Vía Láctea permanezca visible durante muchas horas de la noche.
Además, en el hemisferio sur ocurre otro fenómeno favorable: las noches son más largas debido a la proximidad del solsticio de invierno. Esto brinda más tiempo para disfrutar del cielo oscuro y aumenta las posibilidades de observación, aunque también las posibilidad de congelarnos mientras lo hacemos debido a las bajas temperaturas. Mejor llevar una frazada para la observación.
Lo más llamativo durante esta época es el centro galáctico. Esta región se encuentra en dirección de las constelaciones de Sagitario y Escorpio y concentra una enorme cantidad de estrellas. Por eso aparece más brillante y detallada que otras zonas de la galaxia.
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En fotografías tomadas con larga exposición, esta zona puede revelar complejas estructuras de polvo interestelar, cúmulos estelares y nebulosas que normalmente no son visibles a simple vista. Y además de la Vía Láctea, junio suele ofrecer otros atractivos astronómicos, como:
- La conjunción entre Venus y Júpiter,
- La ocultación de Venus por la Luna,
- El desfile planetario de junio,
- La lluvia de meteoros Ariétidas,
- La proximidad del solsticio de junio.
¿Cómo observar mejor la Vía Láctea?

Para disfrutar plenamente del espectáculo es importante elegir un lugar adecuado. Algunas recomendaciones a tener en cuenta son:
- Alejarse de las luces de las ciudades,
- Buscar cielos despejados y sin nubes,
- Observar durante las noches cercanas a la Luna nueva,
- Elegir zonas elevadas o con horizonte despejado,
- Permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos.
La contaminación lumínica es uno de los principales obstáculos. Estudios internacionales estiman que más de un tercio de la humanidad ya no puede observar la Vía Láctea desde su lugar de residencia debido al brillo artificial del cielo nocturno.