Las diagonales de La Plata son uno de los rasgos más reconocibles de la capital de la provincia de Buenos Aires. Vistas desde arriba, atraviesan una cuadrícula casi perfecta y forman un dibujo muy diferente al de otras ciudades argentinas. Y no aparecieron por casualidad: fueron pensadas desde el nacimiento de la ciudad.
La Plata fue fundada el 19 de noviembre de 1882, después de que la ciudad de Buenos Aires se convirtiera en Capital Federal y la provincia necesitara una nueva sede para sus autoridades. A diferencia de localidades que crecieron gradualmente, la nueva capital fue proyectada de manera integral antes de construirse, siguiendo algunas de las ideas urbanísticas más modernas de fines del siglo XIX.
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¿Cómo surgieron las diagonales de La Plata?

El plano fue elaborado por el Departamento de Ingenieros de la provincia, en un proceso en el que Pedro Benoit tuvo un papel central. Aunque tradicionalmente se lo señala como autor del diseño, investigaciones históricas advierten que la documentación oficial de 1882 atribuyó el proyecto al Departamento de Ingenieros en su conjunto.
El trazado combinó dos ideas: la tradicional cuadrícula o damero y un innovador sistema de avenidas, plazas y calles diagonales. Según estudios de la Universidad Nacional de La Plata, esa combinación respondía a criterios de circulación, higiene y estética propios del urbanismo de la época.
Entre sus principales características aparecen:
- un casco fundacional aproximadamente cuadrado, organizado como una gran cuadrícula;
- avenidas ubicadas regularmente dentro del trazado;
- plazas y parques distribuidos de forma planificada;
- grandes diagonales que atraviesan la cuadrícula y conectan distintos sectores;
- una avenida de circunvalación alrededor del diseño original.
¿Para qué servían tantas diagonales?

Una de sus ventajas era acortar determinados recorridos. En una cuadrícula tradicional, para llegar a un punto situado en diagonal es necesario avanzar por calles perpendiculares. Una avenida diagonal permite hacerlo mediante un trayecto más directo.
Pero el proyecto buscaba algo más que facilitar el tránsito. Las calles anchas, avenidas, espacios verdes y grandes aperturas respondían a las ideas higienistas del siglo XIX. Se consideraba que favorecer la circulación del aire y evitar el hacinamiento contribuía a construir una ciudad más saludable.
El sistema también permitía organizar el espacio público. En el centro se encuentra Plaza Moreno, donde convergen las diagonales 73 y 74. A su alrededor, las plazas ubicadas en cruces de avenidas funcionan como nodos dentro de la trama.
Así, las diagonales de La Plata no fueron solamente una decisión estética. Formaban parte de una ciudad concebida desde cero para ser ordenada, conectada, verde y moderna. Más de 140 años después de su fundación, aquel plano sigue siendo su marca urbana más reconocible.
