Los gatos pueden pasar entre 12 y 16 horas al día durmiendo, aunque la cifra cambia de un animal a otro. En los gatitos pequeños y en algunos gatos mayores, el descanso puede acercarse incluso a las 20 horas diarias.
Dormir tanto no significa necesariamente que sean perezosos. Los felinos evolucionaron como cazadores que alternan breves momentos de gran intensidad física con largos períodos de recuperación. Ese patrón sigue presente en los gatos domésticos, aunque ya no necesiten conseguir su propia comida.
¿Por qué los gatos necesitan dormir tantas horas?
Cazar exige acechar, perseguir, saltar y reaccionar con rapidez, actividades que consumen mucha energía. Por eso, sus antepasados necesitaban descansar entre una oportunidad de caza y la siguiente. Los gatos domésticos conservaron buena parte de ese comportamiento.
Eso sí: no suelen dormir todas esas horas de corrido, ya que realizan numerosas siestas y muchas corresponden a períodos de sueño ligero, durante los cuales pueden despertarse con rapidez frente a un ruido o movimiento.
Además, son animales principalmente crepusculares, es decir, tienden a estar más activos alrededor del amanecer y del anochecer. Esa característica ayuda a explicar por qué pueden dormir durante buena parte del día.
¿Cómo cambia el sueño de los gatos con la edad?

La cantidad de descanso no permanece igual durante toda la vida. La edad es uno de los factores que más influye en el patrón de sueño. Por eso, en términos generales varía de la siguiente manera:
- Gatitos: pueden dormir hasta unas 20 horas diarias mientras crecen y se desarrollan.
- Adultos: suelen descansar entre 12 y 16 horas, repartidas en varias siestas.
- Gatos mayores: tienden a dormir más debido a una menor actividad y a cambios asociados con el envejecimiento.
También influyen la personalidad, la salud y el ambiente. Un gato con oportunidades de jugar, trepar y explorar puede organizar sus momentos de descanso de manera distinta a uno con poca estimulación.
¿Dormir mucho puede ser una señal de alerta?
No todos los gatos comparten los mismos hábitos. Por eso es importante conocer cómo se comporta cada uno, ya que un aumento repentino del sueño puede relacionarse con aburrimiento o estrés, pero también con dolor, lesiones o enfermedades.
Si un gato comienza a dormir mucho más de lo normal y además pierde el apetito, baja de peso, deja de jugar, se esconde o muestra otros cambios de conducta, conviene consultar al veterinario.