¿Por qué los pasaportes del mundo suelen concentrarse en pocos colores? - Billiken
 

¿Por qué los pasaportes del mundo suelen concentrarse en pocos colores?

No existe una regla mundial que obligue a fabricar los pasaportes en cuatro colores. Sin embargo, tradiciones, acuerdos regionales y razones prácticas hicieron que unas pocas tonalidades dominen las fronteras del planeta.
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Si reuniéramos los pasaportes de todo el mundo sobre una mesa, encontraríamos escudos, idiomas y diseños muy diferentes. Sin embargo, algo llamaría rápidamente la atención: sus tapas suelen concentrarse en unas pocas familias de colores, principalmente azul, rojo o bordó, verde y negro.

¿Existe entonces una regla internacional? No. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) establece numerosos estándares para los documentos de viaje de lectura mecánica, desde sus características técnicas hasta distintos elementos de seguridad, pero no impone un color determinado para la cubierta. En ese aspecto, cada Estado tiene un amplio margen de decisión.

¿Por qué los pasaportes suelen usar pocos colores?

Colores.

Que la mayoría de los pasaportes utilice tonos oscuros no significa que sea imposible fabricar uno amarillo, violeta o de otro color.

Los colores oscuros, sin embargo, ofrecen algunas ventajas prácticas. Suelen transmitir una apariencia formal y, además, hacen menos visibles el desgaste y la suciedad que inevitablemente acumula un documento que puede acompañar a su dueño durante años.

De allí surgió una fuerte concentración en cuatro grandes grupos:

  • Azules, desde tonos intensos hasta azul marino.
  • Rojos o bordó, muy frecuentes en Europa.
  • Verdes, presentes en numerosos países de África y Asia.
  • Negros, considerablemente menos habituales.

Dentro de cada grupo existe una enorme cantidad de matices, por lo que hablar de “cuatro colores” es, en realidad, una simplificación.

¿El color de los pasaportes tiene un significado?

No existe un diccionario universal que permita observar una tapa y conocer automáticamente la historia o las características de un país. Sin embargo, determinadas elecciones sí responden a decisiones culturales, históricas o regionales.

Uno de los ejemplos más claros es Europa. En 1981, los entonces Estados miembros de la Comunidad Europea acordaron avanzar hacia un pasaporte de formato uniforme cuya cubierta sería rojo borgoña. Un acuerdo posterior precisó incluso una tonalidad de referencia cercana al bordó rojizo.

El verde, por su parte, aparece en numerosos países donde ese color tiene importancia cultural o religiosa, incluidos varios Estados de mayoría musulmana. El azul es muy frecuente en América y en otros lugares del mundo, mientras que el negro es menos común. Sin embargo, estas tendencias no deben interpretarse como reglas: distintos países pueden elegir el mismo color por motivos completamente diferentes.

¿Qué pueden decidir libremente los países?

La apariencia de un pasaporte forma parte de la identidad visual de cada Estado. Por eso, además del color, las autoridades pueden elegir escudos, tipografías, ilustraciones interiores y otros elementos propios, siempre respetando los requisitos internacionales necesarios para que el documento pueda ser leído y verificado correctamente.

La OACI reúne esas especificaciones en su Documento 9303, que establece estándares para los documentos de viaje de lectura mecánica. Entre muchos otros puntos, contempla aspectos relacionados con materiales, seguridad, impresión y protección frente a falsificaciones.

El objetivo principal no es que todos los pasaportes luzcan iguales, sino que puedan funcionar correctamente en aeropuertos y puestos fronterizos de distintos países.

Los pasaportes pueden cambiar de color

Pasaportes.

La elección tampoco tiene que ser permanente. Los gobiernos pueden modificar el diseño de sus documentos con el paso del tiempo.

Un cambio de color puede acompañar una renovación tecnológica, una decisión política o simplemente una nueva identidad visual. Además, dentro de un mismo país pueden existir cubiertas diferentes para pasaportes ordinarios, diplomáticos, oficiales o documentos de emergencia. La propia OACI contempla que ciertos documentos temporales utilicen un color distinto para facilitar su identificación.

Por eso, los colores de los pasaportes cuentan una historia más compleja de lo que parece. El predominio del rojo, el azul, el verde y el negro no responde a una ley mundial, sino a una mezcla de tradición, asociaciones regionales, simbolismo y practicidad.

A simple vista pueden parecer documentos muy parecidos. Pero detrás de cada tapa hay una decisión tomada por el país que la emitió.

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