Un libro medieval puede guardar mucha más información que la escrita sobre sus páginas. Un equipo internacional de científicos descubrió que antiguos manuscritos de Europa conservan ADN de los animales cuya piel se utilizó para fabricar el pergamino.
Incluso encontraron rastros de un virus que afectaba a los rebaños hace miles de años. El hallazgo transforma a estos documentos históricos en verdaderas "cápsulas del tiempo" biológicas.
¿Cómo puede un libro conservar ADN durante 1.000 años?
Antes de la difusión del papel en Europa, muchos manuscritos se escribían sobre pergamino, un material elaborado principalmente a partir de pieles de animales como ovejas, cabras y vacas. Las pieles eran sometidas a diferentes tratamientos hasta obtener una superficie resistente y relativamente lisa sobre la que se podía escribir.
Pero ese proceso no eliminaba necesariamente toda la información biológica. Pequeños fragmentos de ADN podían permanecer atrapados en el material y sobrevivir durante siglos si el documento se conservaba en condiciones adecuadas.
Una de las ventajas de estos manuscritos es que los historiadores suelen conocer bastante bien cuándo y dónde fueron confeccionados. Por eso, identificar ADN en sus páginas permite asociar esa información biológica con períodos y lugares determinados.
El libro de 1.000 años que escondía un antiguo virus

Uno de los documentos más importantes analizados fueron los Evangelios de York, probablemente producidos en Canterbury, Inglaterra, entre los años 990 y 1020. Es uno de los pocos libros de los Evangelios anteriores a la conquista normanda de Inglaterra que sobrevivieron hasta la actualidad.
Los investigadores encontraron en algunas de sus páginas ADN del virus de la viruela ovina, conocido científicamente como Sheeppox virus. Esta enfermedad afecta principalmente a las ovejas y puede ser especialmente grave en los animales jóvenes.
Los rastros no aparecieron únicamente en este manuscrito. También se detectaron en otros documentos históricos, entre ellos el Corpus Glossary, elaborado aproximadamente en el año 800 y considerado uno de los primeros diccionarios de inglés y latín.
Una historia de enfermedades escrita en el ADN
El equipo consiguió reconstruir 21 genomas antiguos del virus. Luego comparó esa información con ADN recuperado de restos arqueológicos de ovejas mucho más antiguos.
Los resultados indican que la viruela ovina afecta a los rebaños de Eurasia desde hace al menos 3.500 años. De esta manera, los científicos pudieron seguir parte de la evolución de una enfermedad animal a través de períodos para los cuales no existen registros escritos detallados.
Mirá También

¿Cuál es el libro impreso más antiguo del mundo?
La investigación también muestra algo más amplio: las bibliotecas y archivos podrían funcionar como enormes depósitos de información biológica todavía sin explorar. Cada pergamino comenzó siendo la piel de un animal y puede conservar pistas sobre:
- Su especie,
- Su genética,
- Los microorganismos o patógenos que estaban presentes cuando vivía.
¿Cómo se extrae ADN de un libro sin destruirlo?
Estudiar una pieza de hace siglos plantea un problema evidente: no se puede cortar una página valiosa simplemente para analizarla. Por eso, los especialistas desarrollaron técnicas no invasivas o mínimamente invasivas.
En investigaciones realizadas sobre los Evangelios de York se utilizó un método basado en una goma de borrar especial. Al frotarla suavemente sobre el pergamino se obtienen diminutos residuos de la superficie, suficientes para realizar análisis moleculares sin tener que retirar una parte visible de la página.