La presión atmosférica es la fuerza que ejerce el aire por unidad de superficie debido a su peso. Aunque no podamos verla, la atmósfera está formada por moléculas que se mueven constantemente y chocan contra todo lo que encuentran, generando presión.
Al nivel del mar, el valor estándar es de 1.013,25 hectopascales (hPa), pero no se mantiene igual en todos los lugares ni en todo momento. Cambia con la altura, la temperatura, la humedad y el paso de distintos sistemas meteorológicos.
Entender esos cambios es fundamental para interpretar el tiempo: las zonas de alta y baja presión ayudan a explicar la formación de vientos, nubes, lluvias y períodos de cielo despejado.
La presión atmosférica
La gravedad mantiene la atmósfera alrededor de la Tierra y hace que el aire tenga peso. Por eso, sobre cualquier punto de la superficie existe una columna de aire que se extiende hacia las capas superiores de la atmósfera.
A medida que aumenta la altura, disminuye la cantidad de moléculas de aire que quedan por encima. Por eso la presión atmosférica es menor en una montaña que a nivel del mar. Aproximadamente la mitad de las moléculas atmosféricas se encuentra dentro de los primeros 5,6 kilómetros.
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La presión se mide con un instrumento llamado barómetro. En meteorología suele expresarse en hectopascales: un hectopascal equivale a 100 pascales y tiene el mismo valor numérico que un milibar.
La densidad del aire también influye. El aire cálido suele ser menos denso que el frío, mientras que la humedad y la temperatura modifican la distribución de las masas de aire.
¿Qué pasa cuando la presión atmosférica baja?

Una zona de baja presión tiene una presión inferior a la del aire que la rodea. Allí, el aire tiende a ascender. Al subir, se expande y se enfría, lo que puede favorecer la condensación del vapor de agua y la formación de nubes.
Por eso, los sistemas de baja presión suelen relacionarse con tiempo más inestable, ya que pueden favorecer:
- La formación de nubes;
- Lluvias o nevadas;
- Tormentas y vientos, según la intensidad del sistema;
- Cambios rápidos del tiempo cuando la presión cae con fuerza.
Esto no significa que toda baja presión produzca una tormenta. El resultado depende también de la humedad disponible, la temperatura, los frentes y otros factores atmosféricos.
¿Qué ocurre cuando la presión aumenta?
En las zonas de alta presión sucede, en términos generales, lo contrario. El aire tiende a descender desde niveles más altos. Mientras baja, se comprime y se calienta, lo que dificulta la condensación y suele reducir la formación de nubes.
Por eso, estos sistemas se asocian frecuentemente con cielos despejados y tiempo estable. El aire, además, se mueve desde regiones de mayor presión hacia regiones de menor presión: esas diferencias contribuyen a generar el viento.
Con la altura, el aire también se vuelve menos denso y disminuye la presión parcial de oxígeno. Aunque su proporción cambia poco, hay menos moléculas disponibles por volumen, por lo que respirar puede resultar más difícil.