Un asteroide es un cuerpo rocoso o metálico que se mueve por el espacio y gira alrededor del Sol. Muchos se encuentran en el cinturón de asteroides, una región ubicada entre Marte y Júpiter, pero otros tienen órbitas que los acercan a la Tierra. Cuando eso ocurre, suelen aparecer titulares que hablan de “asteroides cerca del planeta”. Sin embargo, en astronomía, “cerca” no siempre significa peligro.
La NASA, la Agencia Espacial Europea y otros organismos especializados monitorean estos objetos de manera permanente. Para saber si un asteroide representa o no una amenaza, los científicos observan su posición, calculan su órbita, estiman su tamaño y actualizan sus datos con nuevas mediciones.
En esta nota vamos a ver:
- Qué es un asteroide.
- Qué diferencia hay entre asteroide, meteoroide, meteoro y meteorito.
- Cómo se calcula la órbita de un asteroide.
- Por qué algunos pasan “cerca” de la Tierra sin ser peligrosos.
Qué es un asteroide

Un asteroide es un objeto pequeño del Sistema Solar, generalmente formado por roca, metal o una mezcla de ambos materiales. A diferencia de los planetas, no tiene tamaño suficiente para dominar su órbita ni para adquirir una forma completamente esférica.
La mayoría de los asteroides conocidos se encuentran en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter. Esa región reúne millones de objetos de distintos tamaños, desde cuerpos de cientos de kilómetros hasta fragmentos mucho más pequeños.
También existen asteroides que se mueven por otras zonas del Sistema Solar. Algunos tienen órbitas que pueden acercarlos al vecindario de la Tierra. A estos se los incluye dentro del grupo de los objetos cercanos a la Tierra, conocidos por la sigla en inglés NEO.
NASA explica que los NEO son asteroides o cometas cuyas órbitas los llevan al entorno terrestre, dentro de unos 48 millones de kilómetros de la órbita de la Tierra. La gran mayoría de esos objetos cercanos son asteroides.
Qué diferencia hay entre asteroide, meteoroide, meteoro y meteorito
Los nombres pueden confundirse, pero no significan lo mismo.
Un asteroide suele ser un cuerpo rocoso o metálico más grande que gira alrededor del Sol. Un meteoroide es un fragmento más pequeño que se mueve por el espacio y puede provenir de un asteroide, de un cometa o de restos de choques entre objetos.
Cuando un meteoroide entra en la atmósfera terrestre y produce una estela luminosa, se lo llama meteoro. Es lo que muchas personas conocen como “estrella fugaz”. Si una parte de ese objeto sobrevive al ingreso y llega al suelo, se convierte en meteorito.
En fin. El meteoroide es el fragmento en el espacio, el meteoro es el fenómeno luminoso en la atmósfera y el meteorito es el resto que alcanza la superficie terrestre.
Cómo se descubre un asteroide
Los asteroides se detectan con telescopios que toman imágenes del cielo. En esas imágenes, las estrellas y galaxias lejanas parecen quedarse casi fijas en la misma posición. En cambio, un asteroide se mueve de una imagen a otra.
NASA explica que la detección de objetos cercanos a la Tierra se realiza comparando varias imágenes de la misma región del cielo, tomadas con minutos de diferencia. Si un punto cambia de lugar mientras el fondo permanece estable, puede tratarse de un asteroide.
Después, otros observatorios pueden repetir la observación para confirmar el hallazgo. Cuantas más mediciones se obtienen, mejor se puede conocer la trayectoria del objeto.
Cómo se calcula la órbita de un asteroide
Para calcular la órbita de un asteroide, los astrónomos necesitan saber dónde estaba el objeto en distintos momentos. Cada observación suma una posición en el cielo y un tiempo preciso. Con esos datos, se calcula su trayectoria alrededor del Sol.
La Agencia Espacial Europea explica que una primera observación es apenas “un punto de luz” en el cielo; una segunda permite saber que se mueve, y en general hacen falta al menos tres observaciones para empezar a determinar una órbita. Luego, nuevas mediciones refinan el cálculo y reducen la incertidumbre.
NASA, a través del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, calcula órbitas de alta precisión usando posiciones reportadas al Minor Planet Center. Con esos datos también analiza posibles posiciones futuras de asteroides peligrosos respecto de la Tierra.
Este trabajo no se hace una sola vez. La órbita se actualiza a medida que llegan nuevas observaciones. Por eso, un objeto recién descubierto puede tener al principio una trayectoria con mayor incertidumbre, que luego se vuelve más precisa.
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Por qué algunos asteroides pasan “cerca” de la Tierra
En la vida cotidiana, “cerca” puede significar unos metros o unos kilómetros. En astronomía, las distancias son enormes. Por eso, un asteroide puede pasar “cerca” de la Tierra y, aun así, estar a cientos de miles o millones de kilómetros.
Cuando los científicos dicen que un asteroide se acerca al planeta, se refieren a que su trayectoria lo lleva a una distancia pequeña en términos astronómicos. Eso no implica automáticamente que vaya a chocar.
Para evaluar el riesgo, los especialistas calculan si la órbita del asteroide se cruza con la de la Tierra en el mismo momento. Dos caminos pueden parecer cercanos en un mapa del Sistema Solar, pero si los objetos pasan por allí en momentos diferentes, no hay impacto.
También se analiza el tamaño. NASA define a los asteroides potencialmente peligrosos a partir de parámetros como la distancia mínima entre su órbita y la de la Tierra, y su brillo absoluto, que permite estimar si podría medir más de unos 140 metros.
Qué significa “potencialmente peligroso”
La expresión potencialmente peligroso no significa que un asteroide vaya a impactar contra la Tierra. Significa que, por su tamaño estimado y por la forma de su órbita, merece seguimiento especial.
Un asteroide puede recibir esa clasificación porque su trayectoria lo acerca relativamente a la órbita terrestre. Pero eso no alcanza para afirmar que representa una amenaza inmediata. Hace falta calcular su posición futura con mucha precisión.
La ESA señala que evaluar la amenaza de un objeto cercano a la Tierra es un proceso complejo. Hay que estudiar su órbita, sus acercamientos futuros y las incertidumbres de las mediciones.
Por eso, muchas veces se informa que un objeto pasará cerca, pero sin riesgo. No es una contradicción: puede ser cercano para las escalas del espacio y seguro para la Tierra al mismo tiempo.
Qué aprende la ciencia cuando un asteroide pasa cerca
Los acercamientos de asteroides ofrecen oportunidades científicas. Si el objeto pasa a una distancia favorable, los telescopios pueden estudiarlo con más detalle. En algunos casos, también se usan radares para conocer su forma, tamaño, velocidad de rotación y composición.
Estos datos ayudan a comprender cómo se formó el Sistema Solar. Los asteroides son restos antiguos de esa historia y conservan materiales que existen desde hace miles de millones de años.
Además, estudiar asteroides permite mejorar la defensa planetaria. La misión DART de NASA demostró en 2022 que una nave podía modificar la órbita de un pequeño asteroide al impactarlo de manera controlada, una prueba clave para futuras estrategias de desvío si alguna vez se detectara una amenaza real.
Por qué no hay que alarmarse con cada acercamiento
Los titulares sobre asteroides pueden sonar inquietantes, pero conviene leerlos con cuidado. La información importante no es solo que un objeto “pase cerca”, sino a qué distancia, qué tamaño tiene, cuál es su órbita y qué dicen los organismos que lo monitorean.
La mayoría de los asteroides cercanos a la Tierra no representa peligro. Se los observa porque la ciencia necesita conocer sus trayectorias y porque el seguimiento temprano ayuda a reducir incertidumbres.
Un asteroide que pasa cerca puede ser, al mismo tiempo, una noticia llamativa y una oportunidad científica. Lejos de significar una amenaza inmediata, muchas veces permite aprender más sobre el espacio, mejorar los cálculos orbitales y entender mejor los objetos que comparten el Sistema Solar con nuestro planeta.
