El telescopio espacial Swift está en una carrera contra el tiempo. Después de más de dos décadas en órbita, el observatorio de la NASA pierde altura y podría reingresar en la atmósfera terrestre en algún momento de 2026.
Para evitar su caída, la NASA contrató una misión de rescate de 30 millones de dólares. El plan consiste en enviar una pequeña nave robótica hasta Swift, sujetarlo con brazos mecánicos y elevarlo lentamente durante varios meses. La operación recibió el nombre de Swift Boost ("Impulso del Swift").
El lanzamiento tuvo que posponerse en dos ocasiones por malas condiciones meteorológicas. Al cierre de esta nota, el próximo intento estaba previsto para el jueves 2 de julio de 2026, a las 6:09 de la mañana de Argentina, desde el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall.
¿Por qué está cayendo el telescopio espacial Swift?
NASA lanzó Swift el 20 de noviembre de 2004 para estudiar los estallidos de rayos gamma. ¿Qué es este fenómeno? Se trata de enormes explosiones que pueden producirse cuando mueren estrellas muy masivas o cuando chocan estrellas de neutrones y agujeros negros. Aunque su misión inicial debía durar dos años, el observatorio continuó trabajando durante más de dos décadas.
En ese tiempo, la nave perdió altura de manera gradual. Esto sucede porque las capas más externas de la atmósfera terrestre se extienden cientos de kilómetros y ejercen una pequeña resistencia sobre los satélites ubicados en órbita baja.
Aun así, la mayoría de las naves corrige ese descenso mediante motores. Swift, en cambio, no tiene un sistema de propulsión capaz de recuperar su órbita. Además, las tormentas solares recientes calentaron y expandieron las capas superiores de la atmósfera, lo que aceleró la caída del observatorio.
Para tener una idea, Swift comenzó su misión a unos 600 kilómetros de altura. Para 2026, su órbita había descendido hasta aproximadamente 360 kilómetros, es decir más de la mitad de su altura original. Para que la misión de rescate tenga buenas probabilidades de alcanzarlo y sujetarlo, tiene que estar como mínimo a 300 km. A volar.
La importancia de este observatorio espacial

El telescopio espacial Swift funciona como un sistema de alerta rápida para los astrónomos. Su instrumento principal, llamado BAT, detecta estallidos de rayos gamma y envía su ubicación a la Tierra en aproximadamente 20 segundos.
Después, la nave puede girar de forma automática y apuntar sus otros dos telescopios hacia la explosión en un periodo de entre 20 y 100 segundos. Esta velocidad permite estudiar sucesos que duran muy poco tiempo, y sus tres instrumentos permiten observar el cielo en diferentes tipos de luz:
- BAT: detecta rayos gamma y localiza las explosiones.
- XRT: estudia los rayos X emitidos después del estallido.
- UVOT: observa el fenómeno mediante luz ultravioleta y visible.
Swift también comunica sus hallazgos a observatorios terrestres y espaciales para que puedan apuntar rápidamente hacia el mismo lugar. Mientras telescopios como Hubble o James Webb obtienen imágenes más detalladas, Swift cumple el papel de encontrar el fenómeno y avisar dónde está.
Al cumplir 20 años en órbita, el observatorio ya había registrado alrededor de 1.800 estallidos de rayos gamma y 1.400 supernovas. Sus datos aparecieron en más de 6.600 trabajos científicos y ayudaron a investigar agujeros negros, estrellas que explotan, galaxias activas, cometas y asteroides.
¿Por qué rescatar a este telescopio y no a otros?
La NASA no intenta salvar a todos los satélites que pierden altura. Muchos completan su misión y reingresan en la atmósfera, donde gran parte de sus materiales se desintegra por el calor. En este caso, la agencia decidió intervenir porque Swift todavía ofrece información científica difícil de obtener con otros instrumentos.
También existe un objetivo tecnológico. Si LINK logra encontrar, sujetar y mover una nave que no fue diseñada para recibir ayuda, el mismo sistema podría adaptarse en el futuro para extender la vida útil de otros satélites.

