¿Por qué nuestra piel se broncea cuando estamos al Sol? - Billiken
 

¿Por qué nuestra piel se broncea cuando estamos al Sol?

Cuando recibe radiación ultravioleta, la piel activa un mecanismo de defensa que aumenta la presencia de melanina. Ese pigmento genera el tono más oscuro que conocemos como bronceado.
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Después de pasar tiempo al aire libre, nuestra piel puede adquirir un tono más oscuro que permanece durante días o semanas. Es lo que conocemos como bronceado. Pero, aunque muchas veces se lo relaciona con las vacaciones y el verano, detrás de ese cambio de color existe un mecanismo de defensa.

La responsable es principalmente la melanina, un pigmento natural que también contribuye al color de la piel, el pelo y los ojos. La producen unas células especializadas llamadas melanocitos, ubicadas en la epidermis. Cuando la radiación ultravioleta (UV) llega a la piel, este sistema intenta reducir parte del daño que puede provocar.

Por eso, el bronceado no debe interpretarse como una señal de que el Sol está fortaleciendo la piel. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que ese oscurecimiento indica que la piel ya recibió radiación UV y está intentando protegerse frente a nuevas lesiones.

¿Qué ocurre en la piel cuando nos bronceamos?

Bronceado.

La luz solar contiene distintos tipos de radiación. Una parte es visible para nuestros ojos y otra no. Dentro de esta última se encuentra la radiación ultravioleta, que se clasifica en UVA, UVB y UVC. La radiación UVC solar es filtrada por la atmósfera, mientras que los rayos UVA y parte de los UVB llegan a la superficie terrestre.

Cuando los rayos UV alcanzan la piel, pueden dañar las células y su ADN. Frente a esa agresión, los melanocitos aumentan la producción y distribución de melanina. Este pigmento absorbe parte de la radiación y ayuda a reducir el daño que podría alcanzar estructuras celulares sensibles.

El proceso no es idéntico para todos los tipos de radiación:

  • Los rayos UVA penetran más profundamente y pueden oscurecer rápidamente melanina que ya se encuentra en la piel;
  • Los rayos UVB actúan principalmente sobre la epidermis y estimulan la producción de nueva melanina durante los días posteriores;
  • Ambos tipos de radiación pueden provocar daño celular y envejecimiento de la piel cuando la exposición es excesiva.

Así, el color que aparece después de tomar Sol es la parte visible de un proceso microscópico mucho más complejo.

¿Por qué la melanina oscurece la piel?

La melanina no aparece solamente cuando nos exponemos al Sol. Todas las personas tienen melanocitos, aunque la cantidad y el tipo de pigmento producido varían de acuerdo con factores genéticos.

Una vez fabricada, la melanina se distribuye hacia otras células de la epidermis. Allí puede disponerse alrededor del núcleo celular, donde se encuentra el ADN, y contribuir a absorber parte de la radiación ultravioleta antes de que provoque nuevos daños. Se describe precisamente este mecanismo como una respuesta defensiva frente a la agresión solar.

Por eso, después de varias exposiciones, la piel puede verse más oscura. Pero ese mecanismo tiene límites. La OMS calcula que un bronceado provocado por UVA y UVB aporta solamente un factor de protección equivalente aproximadamente a un SPF de entre 2 y 4, insuficiente para evitar los daños de una exposición prolongada.

Además, no todas las personas responden igual. Algunas producen pigmento con facilidad, mientras que otras tienden a quemarse antes de conseguir un bronceado visible.

¿El bronceado protege realmente nuestra piel?

Piel bronceada.

Sí, pero solo de manera limitada. La melanina es parte de las defensas naturales del organismo, pero no convierte a una piel bronceada en inmune a la radiación ultravioleta.

La exposición excesiva puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro, pérdida de elasticidad y alteraciones en el ADN que aumentan el riesgo de distintos tipos de cáncer de piel. La OMS señala además que las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia se relacionan con un mayor riesgo de melanoma en etapas posteriores de la vida.

Por eso, las recomendaciones de protección continúan siendo importantes aunque una persona ya esté bronceada: buscar sombra, utilizar ropa que cubra la piel, sombrero y anteojos adecuados, y aplicar protector solar de amplio espectro en las zonas expuestas. La OMS aconseja adoptar medidas de protección cuando el índice UV alcanza un valor de 3 o superior.

Nuestro cuerpo, entonces, no cambia de color simplemente porque recibió más Sol. Detrás del bronceado existe una reacción celular: ante la radiación ultravioleta, la piel aumenta sus defensas y utiliza la melanina como un pequeño escudo natural. El tono más oscuro que vemos desde afuera es, en realidad, la señal visible de que ese mecanismo ya tuvo que ponerse en funcionamiento.

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