Los aviones pueden atravesar nubes, cruzar océanos y unir continentes, pero no pueden viajar al espacio exterior. La razón principal es que su funcionamiento depende del aire, un elemento que desaparece casi por completo a medida que se gana altura.
Un avión necesita aire por dos motivos fundamentales: para generar sustentación con sus alas y para que sus motores funcionen. En el vacío del espacio, no hay una masa de aire suficiente para sostenerlo ni oxígeno disponible para mantener la combustión de los motores convencionales.
Por eso, aunque un avión suba cada vez más, llega un punto en el que ya no puede seguir ascendiendo de manera útil. A esa altura, sus alas y sus motores dejan de encontrar las condiciones para las que fueron diseñados.
¿Por qué los aviones necesitan aire?

La sustentación es la fuerza que permite que un avión se mantenga en vuelo. Se produce cuando las alas interactúan con el aire y generan una fuerza hacia arriba, capaz de contrarrestar el peso de la aeronave.
A medida que el avión asciende, el aire se vuelve menos denso. Esto significa que hay menos moléculas alrededor de las alas y, por lo tanto, menos capacidad para generar sustentación.
Además, los motores a reacción también dependen de la atmósfera. Toman aire del exterior, lo comprimen, lo mezclan con combustible y lo queman para producir empuje. Sin aire y sin oxígeno, ese proceso no puede funcionar.
El espacio está mucho más arriba

El límite más conocido entre la atmósfera y el espacio exterior es la Línea de Kármán. Por convención, suele ubicarse a unos 100 kilómetros sobre el nivel del mar, aunque también existen debates y mediciones que proponen los 80 kilómetros.
Los aviones comerciales vuelan muchísimo más abajo. La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea explica que las aeronaves de gran altitud suelen ubicarse, en general, entre los 18 y 25 kilómetros.
La diferencia no es pequeña. Llegar al espacio no consiste solo en "subir un poco más", sino en superar una región donde casi no queda aire y donde las reglas del movimiento cambian.
Mirá También

¿Por qué los aviones no vuelan en línea recta?
¿Qué necesitan las naves espaciales?
Para alcanzar el espacio, no alcanza con ganar altura. También hace falta lograr una enorme velocidad horizontal, necesaria para entrar en órbita alrededor de la Tierra.
La Estación Espacial Internacional, por ejemplo, viaja a unos 28.000 kilómetros por hora. Esa velocidad es muchísimo mayor que la de un avión comercial, que se mueve alrededor de los 965 kilómetros por hora, según datos de NASA.
Por eso se usan cohetes. A diferencia de los aviones, un cohete lleva su propio combustible y también su propio oxidante, como oxígeno líquido, lo que le permite generar empuje incluso en el vacío. En resumen, los cohetes pueden funcionar donde los aviones ya no pueden porque:
- No necesitan alas para sostenerse en el espacio;
- No dependen del oxígeno del aire exterior;
- Llevan a bordo el combustible y el oxidante;
- Alcanzan velocidades suficientes para entrar en órbita.
Mirá También

¿Los aviones tienen bocina?
¿Podría existir un avión espacial?
Algunos vehículos pueden parecer aviones y, al mismo tiempo, usar tecnología espacial. El transbordador espacial, por ejemplo, tenía alas para planear durante el regreso a la Tierra, pero necesitaba cohetes para alcanzar el espacio.
Esto demuestra una diferencia clave: las alas pueden servir dentro de la atmósfera, pero no reemplazan a los motores de cohete cuando se quiere llegar al espacio exterior.