Ana María Stelman, la docente argentina nominada al Global Teacher Prize: “La escuela tiene que ser una escuela abierta al mundo" - Billiken
 

Ana María Stelman, la docente argentina nominada al Global Teacher Prize: “La escuela tiene que ser una escuela abierta al mundo"

Es una de las diez finalistas del "Nobel de educación" y trabaja en sectores de vulnerabilidad social. Su labor se destaca por la escucha, la empatía y la innovación. En diálogo con Billiken, conversó acerca de la importancia de este premio.
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Ana María Stelman, docente de primaria de La Plata, Argentina, se convirtió en una de los diez finalistas al Global Teacher Prize 2021, premio organizado por Fundación Varkey en colaboración con la UNESCO, al ser seleccionada entre más de 8.000 postulaciones y nominaciones de 121 países de todo el mundo.

Ana María es maestra de escuela y ejerce su trabajo en la primaria N°7 del barrio Hipódromo de La Plata, un contexto caracterizado por las condiciones de vulnerabilidad social. Su labor se destaca por varias cuestiones. En primer lugar, utiliza la innovación, los valores familiares y la creatividad para transmitirle esperanza a sus estudiantes. Siguiendo esas ideas es que realiza paseos y promueve consultas, entrevistas y trabajo colaborativo con otras escuelas. En segundo lugar, trabaja por proyectos para concretar el vínculo entre el aprendizaje y la propia realidad de los estudiantes de manera integral. De esta forma, promueve el desarrollo de un pensamiento crítico capaz de cuestionar y buscar alternativas a las necesidades e intereses de los y las estudiantes. En tercer lugar, utiliza herramientas digitales y dirige talleres y cursos sobre educación medioambiental y astronomía, temas por los cuales ha llevado a sus alumnos a participar en ferias de geografía y ciencia.

En diálogo con Billiken, Ana María explica que estas temáticas contribuyen a que los chicos y las chicas desarrollen otro tipo de habilidades. Al respecto, detalla: “La astronomía es un disparador para generar preguntas, para que los chicos se cuestionen y sean críticos. Acá encontré la conexión para que ellos se interesen por algo. Por ejemplo, llevando al patio un dispositivo sencillo como puede ser una maceta con cemento y un palo de escoba hacíamos observaciones de las sombras. Y ellos solos fueron haciéndose preguntas. Al principio cuesta, pero después se fueron enganchando. Son procesos que atraviesan todo el año y distintas asignaturas. Ahí estábamos trabajando ángulos y medidas a pesar de que ellos pensaban que estábamos jugando. Y llevarlos a que ellos se cuestionen, se hagan preguntas y que traten de buscar las respuestas. No soy de explicar todo y después tomarles un examen sobre eso. Lo que yo quiero es que se animen a preguntar”.

Efectivamente, sus proyectos parten de la realidad cotidiana de los y las estudiantes y sirven como puentes para trabajar los conceptos de las distintas asignaturas. Tal es así que, por ejemplo, trabajó el concepto de territorio a partir de la cartografía orientada, dejando en el patio de dos escuelas un mapa bicontinental orientado, de más de 10 metros. En la misma línea, la idea de soberanía fue trabajada a partir de recursos digitales que permitieron conocer la Base Orcadas en la Antártida Argentina. Al respecto, Ana María cuenta que piensa los proyectos en función del grupo de alumnos y alumnas que tiene y que trabaja de manera colaborativa con otros docentes de otra zonas del país. “No son recetas”, enfatiza.

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El trabajo docente y el lugar de la escuela

En contexto actual, pandemia mediante, la educación en general y la escuela en particular atraviesan una serie de desafíos. “En el aula, el desafío más importante es que los chicos se queden en tu clase y que no falten. Siempre trato de que ellos piensen que si faltan se van a perder de algo novedoso o divertido. Siempre trato de que haya alguna atracción”, plantea la nominada al Global Teacher Prize 2021.

Su forma de encarar el trabajo docente se destaca por la empatía y por un posicionamiento que parte de implicarse con sus estudiantes. “La escuela tiene que ser una escuela abierta al mundo donde a los chicos se les pueda enseñar herramientas para desenvolverse, encontrar aquello que les gusta, hacer algo que los haga felices. Y yo trabajo desde esa posición. A través de la empatía, de la escucha, de ver qué les pasa o necesita cada uno para poder llegar a enseñarles algo que les sirva”, sostiene. Este mayor conocimiento acerca de los y las estudiantes es, en sus palabras “un compromiso”.

En pandemia, las dificultades propias del contexto se profundizaron debido a la escasa conectividad y a la falta de dispositivos tecnológicos. Sin embargo, Ana encontró la forma de trabajar con sus alumnos y alumnas, también a partir de un elemento del contexto: los caballos. Fue así que trabajó con intervenciones asistidas por animales para lograr la revinculación de aquellos estudiantes que no tenían dispositivos para conectarse a las clases virtuales. Desde un espacio que era afín a las familias, evitó la deserción escolar. “Respecto a la pandemia, fueron desafíos que tuvimos que enfrentar todos los docentes del mundo. Cada uno le puso su impronta para poder llevar a delante la propuesta. En mi caso tuve que adaptar los horarios, buscar el hueco para darles clase. En algunos casos, di clase solo por teléfono porque no tenían para hacer videollamadas”, cuenta.

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Cómo vive Ana la nominación al Global Teacher Prize

El Global Teacher Prize fue creado para reconocer el sobresaliente aporte a la profesión del maestro más destacado del año y para subrayar la importancia del rol de los docentes en la sociedad. En diálogo con Billiken, Ana María recuerda que en 2019 la había nominado una amiga pero que finalmente terminó rechazando la propuesta hasta que este año, cuando se volvió a abrir la inscripción, sus colegas la convencieron de que se presente.

¿Qué significa esta nominación al premio? Al respecto, Ana plantea que “es muy gratificante” y a continuación reflexiona: “Toda la vida trabajé de la misma forma, buscando estrategias para llegar a los chicos desde la empatía y la escucha. Ver que todo mi trabajo está reconocido y valorado es muy emocionante”.

Además, la difusión que conlleva la nominación al premio le brinda mayor visibilidad a su trabajo. “Este certamen es muy importante porque me da la posibilidad de tener voz en representación de muchos docentes que están trabajando muy bien y que quedan ocultos. Siento que ahora tengo que representarlos a todos y es una responsabilidad importante, no solo con respeto a los docentes que están en ejercicio sino también pienso mucho en mis maestros que siempre admiré y que un poco de ellos llevo yo en mi ejercicio”.

Los otros 10 finalistas del Global Teacher Prize 2021 son Breanna Heels de Canadá, Bryant Acar de Filipinas, David Swanston de Reino Unido, Diana Lorena Rubio de México, Evans Odei de Ghana, Juline Rault de Francia, Keishia Thorpe de Estados Unidos, Rebecca West de Australia y Soraya Motaharnia de Irán. El ganador o ganadora se anunciará el 10 de noviembre a través de una ceremonia virtual que tendrá lugar en la sede de la UNESCO en París.

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