Las auroras son uno de los fenómenos naturales más espectaculares que pueden observarse en el cielo nocturno. Se presentan como cortinas, arcos o destellos de colores que parecen moverse sobre el horizonte. Cuando ocurren cerca del Polo Norte se conocen como auroras boreales, mientras que las que aparecen cerca del Polo Sur reciben el nombre de auroras australes.
Aunque suelen observarse en regiones polares, en algunas ocasiones pueden verse mucho más lejos de esos lugares. Esto ocurre cuando la actividad del Sol aumenta y provoca cambios en el entorno espacial de la Tierra.
Cómo se forman las auroras

Las auroras tienen su origen en el Sol.
Nuestra estrella libera constantemente partículas cargadas eléctricamente que viajan por el espacio formando lo que se conoce como viento solar. La mayor parte de esas partículas son desviadas por el campo magnético terrestre, que actúa como un escudo protector alrededor del planeta.
Sin embargo, una parte logra ingresar cerca de los polos magnéticos de la Tierra. Allí, las partículas chocan con los gases presentes en las capas altas de la atmósfera.
Cuando ocurre esa interacción, los átomos y moléculas absorben energía y luego la liberan en forma de luz. Ese proceso produce las auroras.
Por qué las auroras tienen distintos colores
Los colores dependen principalmente del tipo de gas atmosférico que interactúa con las partículas provenientes del Sol.
Los más comunes son:
- Verde: generado por el oxígeno a unos 100 kilómetros de altura.
- Rojo: producido por el oxígeno a mayores altitudes.
- Azul: relacionado con el nitrógeno.
- Violeta o púrpura: también asociado al nitrógeno.
La combinación de estos colores crea algunos de los paisajes más llamativos del cielo nocturno.
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Por qué suelen verse cerca de los polos
El campo magnético terrestre guía las partículas solares hacia determinadas regiones de la atmósfera.
Por esa razón, las auroras aparecen con mayor frecuencia alrededor de los polos magnéticos, donde las líneas del campo magnético convergen.
Las zonas más conocidas para observar auroras boreales incluyen regiones de:
- Canadá.
- Alaska.
- Groenlandia.
- Islandia.
- Noruega.
- Finlandia.
- Suecia.
Las auroras australes, en cambio, suelen observarse en sectores cercanos a la Antártida y ocasionalmente en el extremo sur de Sudamérica y Oceanía.
Por qué a veces pueden verse más lejos de los polos

En determinados momentos, el Sol libera enormes cantidades de energía mediante fenómenos conocidos como tormentas solares o eyecciones de masa coronal.
Cuando estas emisiones alcanzan la Tierra, aumentan la cantidad de partículas que interactúan con el campo magnético terrestre. Como consecuencia, la zona donde pueden observarse auroras se expande hacia latitudes más bajas.
Por eso, durante eventos particularmente intensos, las auroras pueden verse en lugares donde normalmente son muy poco frecuentes.
En los últimos años, algunas tormentas geomagnéticas permitieron observar auroras desde regiones de Europa, Estados Unidos e incluso zonas del sur de América del Sur mucho más alejadas de los polos de lo habitual.
Qué es una tormenta geomagnética
Una tormenta geomagnética ocurre cuando el viento solar o una eyección de masa coronal altera el campo magnético de la Tierra.
Además de generar auroras más intensas, estos fenómenos pueden afectar:
- Satélites.
- Sistemas de navegación.
- Comunicaciones por radio.
- Redes eléctricas.
Por eso, las agencias espaciales monitorean constantemente la actividad solar para anticipar posibles impactos.
Un espectáculo que conecta al Sol con la Tierra
Las auroras son una demostración visible de la relación entre nuestra estrella y el planeta que habitamos.
Aunque suelen aparecer cerca de los polos, las tormentas solares más intensas pueden extender este espectáculo luminoso a regiones mucho más alejadas. Gracias a ello, millones de personas tienen ocasionalmente la oportunidad de observar uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y del espacio.
