¿Por qué en Argentina decimos “subte” y no “metro”? - Billiken
 

¿Por qué en Argentina decimos “subte” y no “metro”?

Buenos Aires inauguró su primera línea subterránea en 1913 y desarrolló una palabra propia para nombrarla. Así, “subte” terminó formando parte del vocabulario argentino.
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Tomar el subte es una expresión completamente cotidiana en Buenos Aires. Pero basta viajar a Madrid, Ciudad de México, Santiago de Chile o Medellín para encontrar otra palabra mucho más extendida: “metro”. ¿Por qué en Argentina se impuso un nombre diferente?

La explicación comienza con una palabra más larga: subterráneo. La Real Academia Española define “subte” precisamente como un acortamiento de ese término y señala su uso característico en Argentina. El Diccionario de americanismos también registra “subte” como apócope de “subterráneo” en Argentina y Uruguay.

¿Cómo surgió la palabra subte en Argentina?

Buenos Aires.

Buenos Aires inauguró su primera línea ferroviaria subterránea el 1° de diciembre de 1913. La actual Línea A unía Plaza de Mayo con Plaza 11 de Septiembre, hoy Plaza Miserere, y fue la primera de este tipo en América Latina.

Desde sus comienzos, el sistema quedó fuertemente asociado en el habla local con la palabra “subterráneo”. Con el tiempo, el uso cotidiano la acortó hasta convertirla en “subte”, una forma más breve que terminó adquiriendo identidad propia. La denominación también quedó reforzada institucionalmente: en 1963 se creó la empresa pública Subterráneos de Buenos Aires, antecedente de la actual SBASE.

Algunas fechas ayudan a reconstruir esta historia:

  • 1913: se inaugura la primera línea subterránea de Buenos Aires.
  • 1930: comienza a funcionar la actual Línea B.
  • 1963: se crea Subterráneos de Buenos Aires.
  • Actualidad: la RAE reconoce “subte” como un término propio del español de Argentina.

¿Por qué en otros países se dice “metro”?

“Metro” tiene otro origen. La palabra se difundió a partir de metropolitano. En París, el sistema inaugurado en 1900 recibió el nombre de Chemin de Fer Métropolitain, es decir, “ferrocarril metropolitano”. La expresión terminó abreviándose hasta quedar simplemente en “métro”.

Ese nombre se extendió después a numerosas ciudades. De hecho, “metro” se convirtió en una de las denominaciones internacionales más habituales para los sistemas ferroviarios urbanos, aunque cada lugar desarrolló sus propias variantes: Londres utiliza popularmente Tube; Nueva York, subway; y Buenos Aires, subte.

El subte, una palabra ligada a Buenos Aires

Historia del Subte.

La diferencia, entonces, no responde a que el sistema argentino funcione de una manera distinta. “Metro”, “metropolitano” y “subterráneo” pueden designar transportes ferroviarios urbanos similares. Lo particular es la historia de cada palabra y la tradición lingüística que se consolidó en cada ciudad.

En Buenos Aires, más de un siglo de uso convirtió a subte en mucho más que una abreviatura. Es una palabra estrechamente vinculada con la vida cotidiana porteña y con la historia del primer ferrocarril subterráneo de América Latina.

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