La Avenida 9 de Julio es una de las imágenes más reconocibles de Buenos Aires. Atraviesa el centro porteño, pasa junto al Obelisco y, con sus aproximadamente 140 metros de ancho, llama la atención de quienes intentan cruzarla caminando de un extremo al otro.
Pero su nombre no tiene relación con la fecha en que fue inaugurada. El “9 de Julio” recuerda el día de 1816 en que el Congreso reunido en Tucumán declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica. Por eso, la avenida lleva en sus carteles una de las fechas patrias más importantes de Argentina.
Lo curioso es que entre aquella jornada histórica y la inauguración de la avenida transcurrieron más de 120 años. Su construcción fue el resultado de un largo proceso de transformación urbana que modificó profundamente el centro de Buenos Aires.
¿Qué recuerda el nombre Avenida 9 de Julio?

El 9 de julio de 1816, los diputados reunidos en el Congreso de Tucumán aprobaron la declaración que estableció la independencia respecto de la monarquía española. Desde entonces, la fecha se convirtió en una de las principales efemérides nacionales.
Cuando Buenos Aires buscó crear una gran avenida que atravesara el centro de norte a sur, esa fecha fue elegida para darle nombre. Un registro oficial sobre la nomenclatura porteña señala que la denominación 9 de Julio fue establecida mediante una ordenanza del 27 de junio de 1930. Antes, el proyecto era conocido como Avenida Norte-Sur.
De este modo, el nombre incorporó a la trama urbana un recuerdo permanente de la Independencia, como ocurrió también con numerosas calles porteñas dedicadas a protagonistas y acontecimientos vinculados con el Congreso de 1816.
¿Cuándo se construyó la Avenida 9 de Julio?
La idea de crear una arteria de norte a sur era mucho más antigua. Ya durante la gestión del intendente Francisco Seeber, entre 1889 y 1890, se planteó una avenida que permitiera atravesar el centro porteño. El proyecto continuó discutiéndose durante los años siguientes.
En 1912, el Congreso Nacional sancionó la Ley 8.855, que autorizó las expropiaciones necesarias para abrir la futura avenida entre las actuales calles Cerrito-Lima y Carlos Pellegrini-Bernardo de Irigoyen. Sin embargo, dificultades económicas, políticas y urbanísticas demoraron la obra durante décadas.
Algunas fechas fundamentales de su historia son:
- 1889-1890: aparece uno de los primeros proyectos para crear una avenida norte-sur.
- 1912: la Ley 8.855 permite avanzar con las expropiaciones.
- 1930: se establece oficialmente el nombre Avenida 9 de Julio.
- 1936: se inaugura el Obelisco, que luego quedaría en medio de su recorrido.
- 12 de octubre de 1937: se estrena el primer tramo de la avenida.
Ese sector inicial tenía apenas unas cinco cuadras, desde Bartolomé Mitre hasta Tucumán. La inauguración fue encabezada por el presidente Agustín P. Justo y la avenida continuó extendiéndose en etapas durante las décadas posteriores.
¿Cómo se convirtió en un símbolo de Buenos Aires?

Construir la Avenida 9 de Julio implicó una transformación enorme. Para abrir espacio en una zona donde ya existían edificios y calles, fue necesario expropiar y demoler numerosas construcciones. El proyecto terminó dando lugar a una avenida-parque de alrededor de 140 metros de ancho, mucho mayor que los 33 metros previstos inicialmente.
Además, su historia quedó estrechamente relacionada con otro símbolo porteño: el Obelisco. Este monumento había sido inaugurado en 1936, un año antes que el primer tramo de la 9 de Julio, para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. Cuando la avenida avanzó, el Obelisco quedó ubicado en uno de sus puntos más famosos, el cruce con Corrientes.
Con el tiempo, la arteria se extendió hacia el norte y el sur y terminó atravesando sectores de Constitución, Monserrat, San Nicolás y Retiro. Sus amplios espacios también incorporaron árboles como jacarandás, ceibos y cerezos.
Así, la Avenida 9 de Julio reúne dos historias distintas. Su nombre mira hacia 1816 y recuerda el nacimiento de una nación independiente, mientras que su trazado cuenta otra historia: la de una Buenos Aires que, durante el siglo XX, buscó transformarse en una gran metrópolis.

