¿Por qué algunas aves vuelan formando una “V”? - Billiken
 

¿Por qué algunas aves vuelan formando una “V”?

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La famosa V que forman algunas bandadas no es casual. Cada integrante puede aprovechar las corrientes de aire generadas por el ave que vuela delante y disminuir así parte del esfuerzo del viaje.
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Hay pocas imágenes tan reconocibles como una bandada de aves dibujando una gran “V” en el cielo. Gansos, pelícanos e ibis pueden adoptar esta formación durante sus desplazamientos, especialmente en vuelos prolongados. Aunque parece una simple cuestión de orden, detrás de esa figura existe una explicación física.

Cuando un ave vuela, sus alas modifican el movimiento del aire que la rodea. Las que vienen detrás pueden ubicarse estratégicamente para aprovechar parte de esas corrientes y reducir el esfuerzo necesario para mantenerse en vuelo. Un estudio publicado en Nature en 2014 comprobó con ibis eremitas que los animales ajustan tanto su posición como el ritmo de sus aleteos para aprovechar este efecto.

¿Por qué las aves vuelan formando una V?

Vuelo.

Cada vez que un ave bate sus alas, además de producir la fuerza necesaria para mantenerse en el aire, genera vórtices cerca de las puntas. Son remolinos que dejan detrás zonas donde el aire desciende y otras donde asciende.

Si otra ave se coloca ligeramente detrás y hacia un costado, puede aprovechar esa corriente ascendente. Ese pequeño impulso adicional contribuye a la sustentación y disminuye parte de la energía que necesita para volar.

Cuando muchos individuos repiten la misma estrategia, aparece la característica V. Por eso, la posición importa: situarse justo detrás de otra ave no brinda el mismo beneficio, ya que allí puede encontrarse una corriente descendente.

La investigación de Nature observó precisamente que los ibis eremitas ocupaban posiciones compatibles con las predicciones aerodinámicas y evitaban, mediante ajustes en sus aleteos, las zonas menos favorables.

¿Cómo ahorran energía las aves?

El trabajo de 2014 estudió a 14 ibis eremitas (Geronticus eremita) equipados con pequeños dispositivos capaces de registrar su posición y sus movimientos mientras volaban. Los resultados revelaron un grado de coordinación mucho mayor del esperado.

Cuando las aves estaban detrás y hacia un costado de una compañera, sincronizaban sus aleteos de forma que podían aprovechar mejor el aire ascendente generado por ella. En cambio, cuando quedaban directamente detrás, modificaban el ritmo para reducir el efecto de las corrientes descendentes.

La ventaja energética ya había sido observada en otro experimento. En 2001, investigadores estudiaron pelícanos blancos entrenados para volar en formación y midieron su frecuencia cardíaca. El trabajo mostró que volar en V les permitía ahorrar una cantidad significativa de energía y pasar más tiempo planeando.

La formación puede ofrecer, entonces, varias ventajas:

  • Aprovechar corrientes ascendentes producidas por otras alas.
  • Reducir el esfuerzo energético durante desplazamientos largos.
  • Mantener mejor el contacto con otros integrantes de la bandada.

No todas las aves vuelan formando una V

Aves.

Este comportamiento es especialmente conocido entre aves relativamente grandes, como gansos, pelícanos, ibis, flamencos y cormoranes. Existen muchas otras maneras de organizar una bandada, desde líneas hasta agrupaciones mucho más compactas.

De hecho, volar en grupo no siempre significa ahorrar energía. Un estudio publicado en Nature en 2011 encontró que las palomas que se desplazan en bandadas compactas pueden aumentar la frecuencia de sus aleteos. Mantener la posición, hacer giros y evitar choques también exige esfuerzo.

Por eso, la ventaja aerodinámica de la V es un caso particular. BirdNote explica que es característica sobre todo de grandes aves, cuyas alas generan corrientes suficientemente intensas como para que sus compañeras puedan aprovecharlas. La formación también puede facilitar que los integrantes se vean y escuchen entre sí.

Las aves convierten el cielo en un trabajo en equipo

La próxima vez que una V atraviese el cielo, vale la pena observarla con atención. Esa geometría no es solamente una postal típica de las migraciones: es el resultado de una interacción muy precisa entre comportamiento y aerodinámica.

Cada ave modifica el aire para la que viene detrás, mientras las integrantes de la bandada ajustan continuamente su posición y sus movimientos. En viajes largos, donde conservar energía puede ser fundamental, aprovechar esas corrientes representa una enorme ventaja.

Así, una simple letra dibujada en el cielo esconde uno de los ejemplos más sorprendentes de cómo las aves utilizan las leyes de la física para viajar de manera más eficiente.

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