Un volcán de lodo es una formación geológica capaz de expulsar barro, agua y gases desde el subsuelo. Aunque su aspecto puede recordar al de un volcán tradicional y también puede atravesar períodos de actividad eruptiva, su funcionamiento es muy diferente: en la mayoría de los casos no interviene magma ni sale lava del interior de la Tierra.
El fenómeno volvió a llamar la atención en América Latina el 11 de agosto de 2026, cuando se registró actividad en un volcán de lodo de San Pedro de Urabá, en el departamento colombiano de Antioquia. Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron grandes cantidades de barro avanzando sobre sectores rurales.
Pero, ¿cómo puede existir un “volcán” sin lava? La respuesta se encuentra en enormes cantidades de sedimentos, gases y agua que permanecen bajo presión debajo de la superficie terrestre.
¿Qué es un volcán de lodo y cómo se forma?

Los volcanes de lodo son estructuras que aparecen cuando sedimentos blandos y cargados de agua ascienden desde el subsuelo hasta llegar a la superficie. Entre esos materiales suele haber arcilla, limo, agua y diferentes gases, especialmente metano.
Uno de los procesos capaces de originarlos recibe el nombre de diapirismo de lodo. Un diapiro se forma cuando un material relativamente poco denso y deformable que se encuentra a profundidad comienza a abrirse paso hacia arriba a través de otras capas de roca más densas.
En determinadas cuencas sedimentarias, grandes cantidades de barro y materia orgánica quedaron enterradas durante millones de años. Nuevos sedimentos se acumularon encima y aumentaron progresivamente la presión.
La descomposición de la materia orgánica también puede generar gases. Cuando la presión interna es suficiente y existen fracturas o puntos débiles en las rocas superiores, el agua, los gases y el barro encuentran un camino hacia la superficie.
Al salir, el material puede acumularse alrededor del conducto y construir poco a poco una elevación con forma de cono o domo. Algunos volcanes de lodo son pequeños, mientras que otros alcanzan dimensiones enormes. El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que existen estructuras de apenas unos centímetros o metros y otras de varios kilómetros de diámetro.
El barro tampoco tiene necesariamente una temperatura elevada. De hecho, esa es otra diferencia importante con muchos fenómenos volcánicos: el material de los volcanes de lodo generalmente está frío o apenas por encima de la temperatura del terreno que lo rodea.
¿En qué se diferencia un volcán de lodo de un volcán común?
La diferencia fundamental se encuentra bajo tierra.
Los volcanes que habitualmente aparecen en imágenes de grandes erupciones —como el Etna, el Cotopaxi o el Vesubio— están relacionados con procesos magmáticos. El material rocoso fundido asciende desde zonas profundas, y durante una erupción pueden liberarse lava, cenizas, fragmentos de roca y gases.
Un volcán de lodo, en cambio, normalmente pertenece a otro tipo de sistema geológico. No necesita una cámara de magma para formarse. Lo que asciende son principalmente sedimentos saturados de fluidos y gases sometidos a presión. Por este motivo, especialistas no los consideran volcanes ígneos verdaderos.
Tampoco deben confundirse con los llamados “pozos de barro” o mud pots que existen en regiones geotérmicas como Yellowstone, en Estados Unidos. Allí el barro burbujea porque recibe calor de un sistema volcánico. En los volcanes de lodo sedimentarios, el mecanismo puede ser completamente distinto y no requerir ese calor magmático.
Sin embargo, comparten algo llamativo con los volcanes tradicionales: pueden pasar largos períodos relativamente tranquilos y después experimentar episodios de expulsión mucho más intensa.
Mirá También

¿Por qué algunos volcanes tienen forma de cono?
¿Puede ser peligrosa una erupción de lodo?
Sí. Que no exista lava no significa que el fenómeno sea siempre inofensivo.
Muchos volcanes de lodo simplemente liberan lentamente burbujas de gas y pequeñas cantidades de barro. Pero cuando la presión se acumula en el subsuelo, el material puede salir de manera repentina y generar flujos de lodo, grietas y deformaciones del terreno.
También existe un riesgo relacionado con los gases. El metano es habitual en numerosos sistemas de este tipo y es inflamable. En determinadas condiciones puede encenderse y producir llamaradas durante una erupción. El USGS documenta, por ejemplo, episodios en Azerbaiyán donde explosiones asociadas a volcanes de lodo estuvieron acompañadas por grandes llamas.
Colombia ya vivió un episodio de estas características en noviembre de 2024. El volcán de lodo Los Aburridos, en San José de Mulatos, Antioquia, produjo una erupción acompañada por fuego y afectó a familias de la zona.
Otra erupción ocurrió en febrero de 2026 en la región de Urabá. Por eso, los especialistas estudian estos sistemas no solo como curiosidades geológicas, sino también como fenómenos que deben incorporarse a los mapas y planes de gestión del riesgo.
¿Por qué hay tantos volcanes de lodo en Colombia?

Colombia es uno de los países donde este fenómeno resulta especialmente importante. El Servicio Geológico Colombiano señala que existen centenares de volcanes de lodo identificados, principalmente en la región Caribe.
Una de las áreas donde el proceso es más conocido es el denominado Cinturón del Sinú, una franja geológica que se extiende por sectores de la costa Caribe colombiana y que incluye parte del golfo de Urabá. Allí existen condiciones geológicas favorables para el diapirismo y el ascenso de sedimentos y gases.
Entre las zonas con estructuras conocidas aparecen Antioquia, Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico. Algunos volcanes de lodo colombianos son pequeños montículos, mientras que otros forman relieves mucho más grandes y complejos. El Servicio Geológico Colombiano incluso considera que el país podría albergar algunos de los mayores volcanes de lodo del mundo.
El fenómeno no es exclusivo de Colombia. También existen ejemplos en Venezuela, Trinidad y Tobago, Italia, Rumania, Indonesia y, especialmente, en torno al mar Caspio y Azerbaiyán, una de las regiones del planeta con mayor concentración conocida de estas estructuras.
Incluso hay volcanes de lodo debajo del océano: estudios geológicos han identificado numerosas estructuras submarinas asociadas con el escape de fluidos y gases desde los sedimentos del fondo marino.
El episodio registrado en San Pedro de Urabá demuestra por qué estas extrañas formaciones despiertan tanta curiosidad. A simple vista pueden parecer volcanes tradicionales, pero un volcán de lodo funciona gracias a sedimentos, agua, gases y presión, sin necesitar el magma que caracteriza al volcanismo más conocido.
