Las cuerdas vocales son dos pliegues de tejido ubicados dentro de la laringe, sobre la tráquea. Aunque su nombre hace pensar en hilos tensos, en realidad están formadas por varias capas de tejido, entre ellas mucosa, tejido conectivo y músculo.
Cumplen tareas fundamentales: producen la voz, regulan el paso del aire al respirar y ayudan a proteger las vías respiratorias cuando tragamos. Cuando hablamos o cantamos, trabajan junto con los pulmones, la garganta, la boca y la nariz.
¿Qué son exactamente las cuerdas vocales?

Aunque reciben ese nombre, según los especialistas lo correcto es llamarlas pliegues vocales. Hay dos: uno a cada lado de la laringe. Cuando respiramos permanecen separados para dejar pasar el aire y cuando tragamos se cierran para ayudar a impedir que alimentos o líquidos entren en la tráquea.
Su estructura no es uniforme. Cada pliegue posee una superficie flexible recubierta por mucosa, tejidos que aportan elasticidad y un músculo que permite modificar su forma y tensión. Esa combinación permite que vibren rápidamente.
¿Cómo producen nuestra voz?
La voz comienza con el aire que sale de los pulmones. Cuando queremos hablar, los pliegues vocales se aproximan y la presión del aire que sube por la tráquea los pone en vibración. Ese movimiento genera ondas sonoras.
Sin embargo, esa vibración todavía no es una palabra. El sonido atraviesa la garganta, la boca y la nariz, que actúan como cavidades de resonancia. Luego la lengua, los labios y otras estructuras lo convierten en habla reconocible. Durante este proceso ocurren varias acciones coordinadas:
- Los pulmones aportan la corriente de aire necesaria;
- La laringe aproxima y regula los pliegues vocales;
- La boca y la lengua articulan los sonidos;
- La garganta, nariz y boca modifican la resonancia.
¿Por qué algunas personas alcanzan notas más altas?

La altura de un sonido depende de la frecuencia con la que vibran los pliegues vocales. Cuando están más tensos y vibran más rápidamente, el tono suele ser más agudo; cuando están más relajados y vibran con menor frecuencia, resulta más grave.
La longitud, el grosor y la masa de los pliegues influyen en el rango de cada persona. También importan la coordinación muscular, la respiración y el entrenamiento. Por eso dos personas pueden tener extensiones vocales distintas incluso si ambas poseen pliegues sanos.
