¿Por qué nuestra voz suena diferente en una grabación? - Billiken
 

¿Por qué nuestra voz suena diferente en una grabación?

Cuando hablamos, nuestros oídos reciben el sonido por dos caminos diferentes. Una grabación conserva solo una parte de esa experiencia y por eso podemos sentir que nuestra propia voz pertenece a otra persona.
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Escuchar un audio propio puede provocar una reacción inmediata: “¿De verdad hablo así?”. La voz que sale de un celular o una computadora puede parecernos más aguda, más fina o simplemente extraña. Sin embargo, la grabación no necesariamente está funcionando mal. La explicación está, en buena medida, dentro de nuestra cabeza.

Cuando hablamos, escuchamos nuestra voz por dos caminos al mismo tiempo. Una parte llega a nuestros oídos a través del aire, igual que cualquier otro sonido. Pero las vibraciones producidas al hablar también se transmiten por los tejidos y los huesos del cráneo hasta el oído interno. Una grabación elimina esta segunda vía y, por eso, cambia nuestra percepción.

¿Cómo escuchamos nuestra propia voz?

Mensaje.

Para comprender el fenómeno primero hay que seguir el recorrido habitual del sonido. Las ondas que viajan por el aire entran por el oído externo, llegan al tímpano y hacen vibrar los pequeños huesos del oído medio. Finalmente, esa energía alcanza la cóclea, ubicada en el oído interno, donde se convierte en señales que son enviadas al cerebro.

Pero cuando nosotros mismos hablamos ocurre algo más.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) explica que también existe una vía ósea: las vibraciones producidas por nuestra propia voz se transmiten a través del cráneo hasta el oído interno. Por eso, al hablar, nos escuchamos simultáneamente por conducción aérea y conducción ósea.

Un informe técnico publicado por el gobierno de Estados Unidos describe el mismo fenómeno: las vibraciones de las cuerdas vocales pueden excitar los huesos del cráneo y llegar al sistema auditivo mediante conducción ósea.

¿Por qué la voz grabada parece más aguda?

La conducción ósea no transmite todas las frecuencias exactamente de la misma manera que el aire. En nuestra percepción de la propia voz puede dar mayor presencia a las frecuencias bajas. El resultado es que solemos escucharnos con una voz algo más grave y con más cuerpo de lo que perciben otras personas.

Cuando apretamos el botón de grabar, esa combinación desaparece. El micrófono recibe principalmente las ondas sonoras que viajan por el aire. Al reproducir el archivo, nuestros oídos también reciben ese sonido por vía aérea, pero ya no cuentan con las vibraciones internas generadas durante el acto de hablar.

Según la SEORL-CCC, esa pérdida de la información proporcionada por la vía ósea explica por qué muchas personas sienten que su voz grabada suena más aguda de lo esperado.

El proceso puede resumirse en tres situaciones:

  • Cuando hablamos: nos escuchamos por vía aérea y por vía ósea.
  • Cuando otra persona nos escucha: recibe principalmente el sonido que viaja por el aire.
  • Cuando reproducimos una grabación: también escuchamos principalmente la señal transmitida por el aire, sin la conducción ósea de nuestra propia habla.

¿La voz de una grabación es nuestra “voz real”?

Voz en audio.

En cierto sentido, una grabación puede aproximarse más a cómo nos escuchan los demás que la voz que percibimos mientras hablamos. Pero tampoco es una copia perfecta.

El tipo de micrófono, la distancia a la que hablamos, la acústica de una habitación, la compresión de un archivo y la calidad de los parlantes o auriculares pueden modificar el resultado. Por ejemplo, una grabación hecha muy cerca del micrófono puede resaltar frecuencias diferentes a las que escucharía una persona situada a varios metros.

Por eso, dos audios de una misma persona pueden sonar distintos sin que su voz haya cambiado.

¿Por qué cuesta acostumbrarse a nuestra voz grabada?

También interviene la costumbre. Durante años construimos una idea de cómo suena nuestra propia voz a partir de esa combinación particular de aire y vibraciones internas. Cuando una grabación nos presenta una versión diferente, el cerebro encuentra una discrepancia entre el sonido esperado y el que efectivamente escucha.

La SEORL-CCC señala que, además de esta explicación fisiológica, la incomodidad que algunas personas sienten al oírse grabadas puede tener también un componente psicológico.

Así, esa voz que parece pertenecer a otra persona sigue siendo la nuestra. Lo que cambió no son nuestras cuerdas vocales, sino el camino que recorrió el sonido hasta llegar a nuestros oídos. La próxima vez que un audio nos resulte extraño, entonces, la explicación estará literalmente dentro de nuestra cabeza.

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