¿Cómo puede una nube de polvo fabricar una estrella? - Billiken
 

¿Cómo puede una nube de polvo fabricar una estrella?

¿Cómo puede una nube de polvo fabricar una estrella?
Antes de convertirse en uno de los objetos más luminosos del universo, una estrella comienza como una concentración de gas y polvo extremadamente fría. La gravedad hace el resto.
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Una estrella puede empezar su vida dentro de una región del espacio que, vista desde lejos, parece una enorme nube oscura. Pero esa "nube de polvo" contiene mucho más que polvo: está formada principalmente por gas muy frío (sobre todo hidrógeno) mezclado con pequeñas partículas sólidas.

Los astrónomos las llaman nubes moleculares y son verdaderas fábricas de estrellas. Algunas pueden extenderse durante cientos de años luz. Dentro de ellas, la gravedad puede transformar una concentración difusa de materia en un objeto tan caliente y denso que termina brillando por sí mismo.

¿Cómo empieza a formarse una estrella?

¿Cómo puede una nube de polvo fabricar una estrella?

Las nubes moleculares no son uniformes. En su interior hay regiones más densas que otras y el material está en movimiento. En ciertos sectores, el gas puede acumular suficiente masa como para que su propia gravedad empiece a dominar sobre las fuerzas que intentan dispersarlo.

Cuando eso ocurre, esa parte de la nube comienza a colapsar: el gas y el polvo caen hacia una zona central y se concentran cada vez más. A medida que el material se comprime, también se calienta. Así aparece una protoestrella, un objeto que todavía está en proceso de convertirse en una estrella.

Aunque parezca algo relativamente rápido, lo cierto es que el nacimiento estelar puede durar alrededor de un millón de años (de todas formas es un período breve si se compara con la vida total de muchas estrellas).

¿Cuándo una protoestrella se convierte en estrella?

La gravedad continúa comprimiendo la protoestrella y hace que aumenten la presión y la temperatura de su interior. Al mismo tiempo, parte del material que no cae directamente al centro forma un disco giratorio a su alrededor.

Ese disco puede convertirse, millones de años después, en el lugar donde nazcan planetas. Nuestro propio Sistema Solar comenzó a formarse de una manera semejante hace unos 4.600 millones de años.

Mientras la protoestrella crece, también puede lanzar dos "chorros" de material en direcciones opuestas. Estos flujos ayudan a expulsar parte de la nube que la rodea y permiten que el nuevo astro vaya quedando al descubierto.

El momento decisivo llega cuando el centro alcanza suficiente temperatura y presión para iniciar reacciones de fusión nuclear. Los núcleos de hidrógeno comienzan a fusionarse para formar helio y liberan enormes cantidades de energía. Esa energía genera una presión que equilibra la fuerza de gravedad que intenta seguir comprimiendo el objeto.

En ese punto puede decirse que nació una estrella y que entró en la llamada secuencia principal, la etapa en la que se encuentra actualmente el Sol.

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