Ya sabemos que un termómetro no puede viajar 66 millones de años hacia el pasado. Sin embargo, sí es posible que un fósil de dinosaurio permanezca durante tanto tiempo y permita conocer características increíbles de los viejos pobladores de la Tierra.
Así fue como un grupo de científicos logró estimar la temperatura corporal del Tyrannosaurus rex gracias a una pista que quedó atrapada en sus dientes fosilizados. El resultado fue sorprendente, ya que estaba muy cerca de la temperatura promedio de un ser humano.
¿Cómo puede un diente revelar la temperatura de un dinosaurio?

El estudio, publicado en Science Advances, analizó la composición química del esmalte de tres dientes de T. rex encontrados en Montana, Estados Unidos. La técnica permitió reconstruir una característica imposible de observar directamente: cuánto calor mantenía este enorme animal dentro de su cuerpo.
La clave está en el esmalte dental. Cuando un diente se forma dentro de un animal, ciertos isótopos (variantes de elementos químicos) quedan organizados de una manera relacionada con la temperatura corporal existente en ese momento.
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Los investigadores analizaron isótopos de carbono y oxígeno mediante una técnica denominada termometría de isótopos agrupados (clumped isotopes). En términos simples, observaron con qué frecuencia determinados átomos pesados aparecían unidos entre sí dentro de los minerales del esmalte.
Esa proporción cambia según la temperatura a la que se formó el tejido. Por eso, el esmalte puede funcionar como una especie de termómetro químico del pasado.
Los científicos necesitaron apenas unos cinco miligramos de polvo extraído de los dientes. El esmalte es especialmente útil porque sus estructuras cristalinas son muy resistentes a las alteraciones químicas que pueden ocurrir durante millones de años. Los huesos, en cambio, se remodelan continuamente mientras un animal está vivo y pueden resultar más difíciles de utilizar para este tipo de medición.
¿Qué temperatura tenía este dinosaurio?
Los dientes estudiados indicaron una temperatura corporal promedio de aproximadamente 36,3 °C, con un margen de incertidumbre de unos 2,5 °C. La cifra se encuentra cerca de la temperatura humana y de la de grandes animales actuales como los elefantes, que rondan los 36 °C.
Como comparación, el equipo también estudió dientes de antiguos cocodrilianos encontrados en la misma formación geológica. Estos mostraron temperaturas inferiores.
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Los resultados aportan nuevas evidencias de que el T. rex era endotermo, es decir, podía producir internamente buena parte del calor necesario para mantener su temperatura corporal, en lugar de depender completamente del ambiente como muchos reptiles actuales.
Esto no significa que todos los dinosaurios funcionaran de la misma manera. Los propios investigadores advierten que pudieron existir diferentes estrategias metabólicas entre los distintos grupos.
¿Qué cambia conocer la temperatura de un dinosaurio?

Saber cuánto calor mantenía el T. rex permite reconstruir mucho más que una cifra. Un organismo endotermo puede mantener su actividad durante períodos prolongados y tolerar una gama amplia de condiciones ambientales.
Los fósiles de T. rex se encontraron en regiones que actualmente pertenecen desde Canadá hasta el sur de Estados Unidos. Mantener una temperatura elevada habría permitido al animal vivir incluso en zonas donde existían períodos con temperaturas bajo cero.
Pero generar calor internamente también tiene un costo: requiere mucha energía y alimento. Un metabolismo elevado habría obligado al T. rex a conseguir cantidades importantes de comida, ya fuera mediante la caza o aprovechando animales muertos.