A los gatos se los llama de muchas maneras: mininos, michinos, michis y decenas de apodos familiares. Entre ellos, "michi" se volvió especialmente popular en Latinoamérica y hoy aparece constantemente en conversaciones, memes y publicaciones en redes sociales.
Sin embargo, su historia es difícil de reconstruir. A diferencia de otras palabras cuya etimología está bien documentada, no existe una explicación definitiva sobre cuándo nació "michi" ni qué lengua le dio su forma actual.
¿Desde cuándo los gatos viven junto a los seres humanos?

El vínculo entre gatos y humanos comenzó hace más de 10.000 años. Distintos estudios sitúan las primeras etapas de la domesticación de los gatos en una región geográfica ubicada entre el suroeste de Asia y el noreste de África. Los depósitos de granos atraían roedores y estos, a su vez, acercaban gatos silvestres.
Con el tiempo, los felinos se expandieron junto con las personas por rutas terrestres y marítimas. Fueron útiles para controlar ratones en viviendas, depósitos y barcos, y además se convirtieron en animales de compañía.
¿De dónde podría venir la palabra "michi"?
Ahí comienza la parte menos segura de la historia. Entre las explicaciones que se propusieron aparecen:
- Los llamados "miz, miz" o similares: en español existen testimonios antiguos de estas voces para atraer a un gato. La RAE documenta, por ejemplo, "miz, miz, miz" en una obra de 1787.
- La adaptación en lenguas indígenas: distintas lenguas americanas poseen formas similares. En variedades del quechua aparecen misi, mishi y michi, mientras otras lenguas presentan palabras fonéticamente cercanas.
- La convivencia entre ambos fenómenos: una hipótesis propone que llamados europeos usados con los gatos fueron escuchados y adaptados por comunidades americanas y posteriormente regresaron al español popular con distintas formas.
Esta última posibilidad tiene antecedentes históricos. En los Comentarios reales de los incas, publicados a comienzos del siglo XVII, Garcilaso de la Vega sostuvo que los indígenas llamaban "micitu" al gato porque habían escuchado a los españoles utilizar un llamado semejante a "miz, miz". Es un testimonio antiguo y llamativo, aunque por sí solo no prueba el origen definitivo de "michi".
