Cuando imaginamos una montaña, solemos pensar en una cumbre puntiaguda. Sin embargo, en distintos lugares del mundo existen enormes elevaciones que terminan de manera sorprendentemente plana, como si alguien hubiera cortado su parte superior con una regla.
Estas formas no tienen una única historia, pero muchas comparten un proceso fundamental: la erosión, es decir, el desgaste y la eliminación progresiva de las rocas por acción del agua, el viento y otros agentes naturales. Cuando las capas superiores son especialmente resistentes, pueden permanecer en su sitio mientras las zonas de alrededor se desgastan con mayor rapidez. Así sobreviven auténticas “mesas” de piedra elevadas sobre el paisaje.
¿Cómo se forma una montaña con la cima plana?

En muchos casos, la historia comienza con capas de roca aproximadamente horizontales que se extienden sobre una amplia región.
Con el paso de muchísimo tiempo, el agua de lluvia y los ríos abren grietas, valles y cañones. Las rocas más blandas se rompen y desaparecen antes, mientras que una capa dura situada arriba puede proteger durante más tiempo las que tiene debajo.
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos explica que este desgaste puede dividir una gran zona elevada en formaciones cada vez más pequeñas. Algunas terminan convertidas en mesas, elevaciones aisladas con una parte superior ancha y plana y lados muy empinados.
El proceso es muy lento: el paisaje puede necesitar millones de años para adquirir su aspecto actual.
Mesetas, mesas y tepuyes: no son exactamente lo mismo
Aunque a simple vista puedan parecer similares, existen distintos tipos de paisajes de cima plana.
- Meseta: es una región elevada y relativamente plana que puede extenderse durante muchos kilómetros.
- Mesa: es más pequeña y aislada, generalmente con paredes o pendientes pronunciadas. Su nombre proviene precisamente de su parecido con una mesa.
- Tepuy: es el nombre utilizado para espectaculares montañas de paredes abruptas y cimas planas características de las tierras altas de Guayana, en el norte de Sudamérica.
Las tres pueden mostrar superficies horizontales, pero no necesariamente se formaron exactamente de la misma manera.
De hecho, una meseta puede originarse por varios procesos. Además de la erosión, el Servicio de Parques Nacionales menciona movimientos de la corteza terrestre y antiguos episodios volcánicos capaces de elevar o construir grandes superficies planas.
¿Por qué la roca mantiene plana a una montaña?

Un ejemplo famoso es Table Mountain, la Montaña de la Mesa que domina Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
Su aspecto se relaciona con gruesas capas de arenisca muy resistentes. SANParks, organismo responsable de los parques nacionales sudafricanos, explica que esas rocas forman gran parte de la montaña y resisten mejor la erosión que otros materiales de la zona. Algunas de sus capas se originaron hace alrededor de 500 millones de años.
Durante enormes períodos, la lluvia y otros procesos naturales fueron eliminando las rocas más fáciles de desgastar. Las partes resistentes permanecieron y ayudaron a conservar su reconocible perfil.
Por eso no hay que imaginar que una fuerza natural “aplanó” recientemente la cima. En muchos casos, ocurre más bien lo contrario: la parte superior conservó una forma antigua mientras el resto del paisaje fue desapareciendo a su alrededor.
Los tepuyes son algunas de las montañas planas más espectaculares
Otro gran ejemplo se encuentra en el Parque Nacional Canaima, en Venezuela.
Según UNESCO, el parque ocupa unos tres millones de hectáreas y aproximadamente el 65% de su superficie está cubierta por tepuyes. Estas enormes montañas presentan cimas parecidas a mesetas y paredes casi verticales.
Durante períodos inmensos, la lluvia y el viento desgastaron las rocas menos resistentes y separaron sectores de una antigua superficie mucho más extensa. El resultado son gigantescos bloques aislados que sobresalen por encima de las tierras vecinas.
Entre ellos se encuentran el Roraima y el Auyantepuy, desde donde cae el famoso Salto Ángel.
Estas formaciones muestran que una montaña no necesita terminar en punta. A veces, su cima plana es justamente lo que quedó en pie después de una larguísima batalla entre distintos tipos de roca y las fuerzas que transforman constantemente la superficie terrestre.

