Las estalactitas y estalagmitas son algunas de las formaciones más llamativas que pueden encontrarse en el interior de una cueva. Parecen esculturas realizadas deliberadamente, pero son el resultado de un proceso natural extremadamente lento en el que intervienen agua, roca y minerales.
Ambas pertenecen al grupo de los espeleotemas, nombre que reciben los depósitos minerales que se forman dentro de las cavernas. La diferencia más sencilla está en su ubicación: las estalactitas cuelgan del techo y crecen hacia abajo, mientras que las estalagmitas se levantan desde el suelo y avanzan hacia arriba.
¿Cómo se forman las estalactitas y estalagmitas?

El proceso comienza fuera de la cueva. El agua de lluvia atraviesa el suelo, incorpora dióxido de carbono y se vuelve ligeramente ácida. Cuando se filtra a través de rocas calizas, puede disolver pequeñas cantidades de calcita, un mineral formado por carbonato de calcio.
Al llegar al techo de una caverna, cada gota libera parte del dióxido de carbono y deja atrás una cantidad diminuta de calcita. La repetición del proceso durante años, siglos o milenios va construyendo la estalactita.
Parte de esa agua cae después al piso. Allí deposita nuevos minerales exactamente debajo o cerca de la formación superior y comienza a levantar una estalagmita.
Las diferencias principales pueden resumirse así:
- Estalactita: nace en el techo y crece hacia abajo.
- Estalagmita: se forma sobre el suelo y crece hacia arriba.
- Columna: aparece cuando ambas crecen lo suficiente como para encontrarse.
- Calcita: es uno de los minerales más frecuentes en estas estructuras.
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¿Cuánto tardan en crecer las estalactitas y estalagmitas?

No existe una velocidad única. El crecimiento depende de factores como la cantidad de agua disponible, la concentración de minerales, la temperatura y las condiciones químicas de la cueva. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos señala que la velocidad puede variar considerablemente de un ambiente a otro.
Las estalactitas suelen comenzar como tubos muy finos y huecos conocidos como "soda straws". Si su conducto se obstruye, el agua empieza a circular por el exterior y deposita calcita sobre los costados, haciendo que la formación se vuelva cada vez más gruesa.
Las estalagmitas, en cambio, suelen ser más macizas y redondeadas porque se forman a partir de las gotas que golpean el suelo y van acumulando minerales.
Cuando una estalactita y una estalagmita enfrentadas continúan creciendo durante suficiente tiempo, pueden tocarse y convertirse en un pilar o columna que une el techo con el piso de la caverna.
Así, las estalactitas y estalagmitas son una demostración de cómo un proceso casi imperceptible puede transformar lentamente el paisaje subterráneo: gota tras gota, una cueva puede construir sus propias esculturas minerales.
