¿Por qué puede llover de un lado de la montaña y estar soleado del otro? - Billiken
 

¿Por qué puede llover de un lado de la montaña y estar soleado del otro?

montaña
Las montañas pueden obligar al aire húmedo a elevarse y descargar lluvia sobre una ladera. Después de cruzar la cumbre, ese mismo aire desciende más cálido y seco y transforma por completo el paisaje.
Naturaleza
Google Logo

Seguí a Billiken
en Google

Naturaleza

Una montaña puede separar dos paisajes con condiciones meteorológicas completamente diferentes. En una ladera puede estar lloviendo mientras, a pocos kilómetros y del otro lado de la cumbre, aparecen el cielo azul y el Sol. No es casualidad: las grandes elevaciones obligan al aire a modificar su recorrido y pueden producir un fenómeno conocido como sombra de lluvia.

Cuando una masa de aire húmedo encuentra una cordillera, no siempre puede rodearla. Parte de ese aire asciende por la ladera que enfrenta al viento. Al subir hacia regiones donde la presión atmosférica es menor, se expande y se enfría. Si alcanza la temperatura suficiente, el vapor de agua se condensa, aparecen las nubes y pueden producirse lluvias o nevadas.

¿Por qué una montaña puede provocar lluvia?

Naturaleza.

La ladera que recibe directamente al viento húmedo recibe el nombre de barlovento. Allí, el relieve obliga al aire a ascender.

A medida que sube, la presión disminuye, el aire se expande y su temperatura baja. Como consecuencia, parte del vapor de agua se condensa en pequeñas gotas o cristales de hielo que forman nubes. Si esas partículas crecen lo suficiente, terminan cayendo como lluvia o nieve. NOAA explica que las montañas son capaces de elevar masas de aire húmedas hasta que alcanzan las condiciones necesarias para formar precipitación.

Este mecanismo recibe el nombre de precipitación orográfica. Por eso las laderas situadas a barlovento suelen ser más húmedas y, en muchos lugares, presentan una vegetación mucho más abundante.

Pero el viaje del aire no termina en la cumbre.

¿Qué ocurre del otro lado de la montaña?

Después de liberar parte de su humedad, el aire cruza la cima y comienza a descender por la ladera opuesta, denominada sotavento.

Mientras baja hacia zonas con mayor presión atmosférica, el aire se comprime y se calienta. Como además perdió parte de su agua en forma de lluvia o nieve, su humedad relativa disminuye. El resultado puede ser un ambiente mucho más seco y con menos nubes.

Así se genera la llamada sombra de lluvia: una región situada detrás de una cadena montañosa que recibe mucha menos precipitación que la ladera expuesta al viento húmedo.

El proceso puede resumirse en cuatro etapas:

  • El aire húmedo llega hasta la cordillera.
  • La montaña lo obliga a ascender y enfriarse.
  • Se forman nubes y precipitaciones a barlovento.
  • El aire cruza la cima, desciende, se calienta y se seca a sotavento.

Por eso puede ocurrir que un lado permanezca cubierto por nubes mientras del otro haya condiciones más secas e incluso soleadas.

La montaña también puede producir el efecto föhn

Montaña y nubes.

La sombra de lluvia está estrechamente relacionada con otro fenómeno: el efecto föhn.

Se describe como el paso de condiciones frescas y húmedas en una cara de una montaña a un ambiente más cálido y seco en la cara de sotavento. Al bajar, el aire se comprime y aumenta su temperatura.

Estos vientos reciben nombres diferentes según la región. En los Alpes se los conoce como föhn, en las Montañas Rocosas de América del Norte como Chinook y en los Andes sudamericanos aparece un fenómeno relacionado conocido como viento Zonda.

Sin embargo, el efecto föhn es más complejo que una simple secuencia de “llueve de un lado y el aire baja seco del otro”. También pueden intervenir el descenso de aire desde niveles altos, la mezcla turbulenta y un mayor calentamiento solar debido a la ausencia de nubes.

Los Andes ofrecen un enorme ejemplo de sombra de lluvia

En Argentina existe una demostración a gran escala.

Los Andes modifican profundamente la circulación de la humedad en Sudamérica. En sectores de la Patagonia, los vientos húmedos procedentes del Pacífico descargan gran parte de sus precipitaciones sobre la cordillera y su vertiente occidental. Hacia el este, en territorio argentino, el aire llega mucho más seco.

Una revisión científica vinculada al CONICET señala que, sin los Andes, sectores de la Patagonia recibirían más precipitaciones precisamente porque dejarían de encontrarse dentro de la sombra de lluvia de la cordillera.

En los Andes centrales, los estudios también detectaron que las precipitaciones pueden disminuir bruscamente apenas el aire cruza las cumbres, con fuertes diferencias en distancias relativamente cortas.

Así, una montaña no es solamente una enorme elevación del terreno. También puede comportarse como una barrera atmosférica capaz de reorganizar nubes, lluvias y vientos. Por eso, a veces alcanza con cruzar una cordillera para pasar de un paisaje húmedo y nublado a otro seco y soleado.

    Vínculo copiado al portapapeles.

    3/9

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

    Ant Sig