Los salares son grandes superficies cubiertas por sal y otros minerales, que suelen aparecer en zonas áridas o semiáridas. Desde lejos, pueden parecer desiertos blancos, lagos congelados o planicies sin fin. Pero su origen no está en el hielo, sino en el agua que alguna vez circuló por esos lugares y luego se evaporó.
La NASA explica que la palabra “salar” describe cuencas áridas y cerradas donde la evaporación de aguas ricas en minerales forma depósitos planos y gruesos de sal. Es decir, el agua llega, se acumula y se evapora, pero las sales disueltas quedan en el suelo.
¿Cómo se forman los salares?

Para que se forme un salar, suele hacer falta una cuenca cerrada, también llamada endorreica. En este tipo de paisaje, los ríos o arroyos no desembocan en el mar, sino que terminan en una depresión interior. Allí llevan pequeñas cantidades de sales y minerales que arrancan de las rocas durante su recorrido.
En regiones muy secas, la evaporación es mayor que las lluvias. Entonces, el agua desaparece poco a poco, pero los minerales permanecen. Con el tiempo, se acumulan capas de sal, yeso, carbonatos y otros compuestos. El National Park Service resume que, para que existan salinas o salt flats, se necesitan sales, agua para transportarlas y un clima árido donde la evaporación supere a las precipitaciones.
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Por qué los salares son blancos
El color claro de muchos salares se debe, sobre todo, a los cristales de sal que cubren la superficie. Cuando el agua se evapora, los minerales precipitan, es decir, dejan de estar disueltos y pasan a formar parte del suelo. En un esquema ideal de evaporación, primero pueden depositarse carbonatos, luego yeso y finalmente cloruro de sodio, según El Bibliote.
Algunas características ayudan a reconocerlos:
- Cuencas cerradas: el agua entra, pero no tiene salida hacia el mar.
- Clima árido: la evaporación supera a la lluvia.
- Sales minerales: quedan en el suelo cuando el agua desaparece.
- Costra blanca: se forma por cristales de sal en la superficie.
- Paisajes planos: suelen extenderse en grandes llanuras.
Salares famosos y por qué son importantes

Uno de los salares más conocidos del mundo es el Salar de Uyuni, en Bolivia, famoso por su enorme superficie blanca y por el efecto espejo que aparece cuando una capa fina de agua cubre el suelo. También existen salares destacados en la Puna argentina y chilena, como las Salinas Grandes y el Salar de Atacama.
Además de su belleza, los salares tienen importancia científica y económica. En ellos se estudian procesos geológicos, climas antiguos y depósitos minerales. Algunos contienen salmueras con litio, un mineral muy usado en baterías. Por eso, también generan debates sobre el uso del agua y el cuidado de ambientes frágiles.
Un salar, entonces, es mucho más que una planicie blanca: es la memoria de aguas que llegaron, se evaporaron y dejaron escrita en sal la historia del paisaje.
