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¿Por qué la sangre es roja?

Dentro de los glóbulos rojos existe una proteína rica en hierro llamada hemoglobina. Su estructura permite transportar oxígeno y es la principal responsable del color de nuestra sangre.
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La sangre que circula por nuestro cuerpo tiene un color tan característico que hasta uno de sus componentes lleva ese tono en el nombre: los glóbulos rojos. Pero ¿qué hace que sea roja y no amarilla, azul o verde?

La respuesta se encuentra principalmente dentro de esas células. Los glóbulos rojos contienen grandes cantidades de hemoglobina, una proteína especializada en transportar oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos. Su estructura tiene grupos llamados hemo, que contienen hierro y son responsables de buena parte del color que observamos.

Cuando la luz llega a la hemoglobina, algunas longitudes de onda son absorbidas y otras llegan hasta nuestros ojos. Esa interacción produce las distintas tonalidades rojizas de la sangre.

¿Qué tiene la hemoglobina que vuelve roja a la sangre?

Extracción.

Cada molécula de hemoglobina está formada por cuatro cadenas de proteínas llamadas globinas. Cada una contiene un grupo hemo y, en el centro de cada uno de ellos, existe un átomo de hierro.

Ese hierro tiene una función fundamental: puede unirse de manera reversible al oxígeno. Como una molécula de hemoglobina tiene cuatro grupos hemo, puede transportar hasta cuatro moléculas de oxígeno.

Pero el hierro no funciona como un simple pigmento rojo. La estructura química del grupo hemo interactúa con la luz visible y absorbe determinadas longitudes de onda. Por eso percibimos el color rojo. Además, cuando el oxígeno se une a la hemoglobina modifica ligeramente esa absorción y cambia el tono.

Entre los protagonistas de este proceso se encuentran:

  • Los glóbulos rojos o eritrocitos, que contienen la hemoglobina;
  • La hemoglobina, proteína que transporta el oxígeno;
  • El grupo hemo, estructura presente en cada cadena de hemoglobina;
  • El hierro, átomo central que permite unir y liberar oxígeno.

¿Por qué la sangre puede ser roja clara o roja oscura?

No toda la sangre tiene exactamente la misma tonalidad. La diferencia depende, en gran medida, de cuánto oxígeno esté transportando la hemoglobina.

Después de pasar por los pulmones, los glóbulos rojos contienen abundante oxígeno. Esta sangre arterial suele presentar un rojo brillante. Cuando llega a los tejidos, la hemoglobina libera parte de ese oxígeno y la sangre que regresa hacia los pulmones adquiere un tono rojo más oscuro.

Esto ocurre porque la oxihemoglobina —hemoglobina unida al oxígeno— y la desoxihemoglobina absorben la luz de manera ligeramente diferente.

La Universidad EAFIT también explica que los glóbulos rojos son los responsables del aspecto rojizo y destaca la relación entre la hemoglobina, el hierro y el transporte de oxígeno.

¿La sangre de las venas es azul?

No. La sangre humana nunca es azul.

Las venas que observamos debajo de la piel pueden parecernos azuladas o verdosas, pero esto se debe a la forma en que la luz atraviesa y se refleja en la piel y los tejidos. En su interior, la sangre continúa siendo roja, aunque generalmente de un tono más oscuro porque transporta menos oxígeno.

Tampoco todos los componentes sanguíneos son rojos. El plasma, que constituye la parte líquida, posee una tonalidad amarillenta. Los glóbulos blancos y las plaquetas tampoco son rojos por sí mismos. El aspecto general se debe a la enorme cantidad de glóbulos rojos presentes en circulación y a la hemoglobina que contienen.

¿Todos los animales tienen sangre roja?

Sangre.

No. El rojo es común en los vertebrados porque utilizan hemoglobina para transportar oxígeno, pero la naturaleza desarrolló otras soluciones.

Algunos animales tienen proteínas respiratorias diferentes. Ciertos moluscos y artrópodos, por ejemplo, utilizan hemocianina, una proteína que contiene cobre y puede darle a su fluido circulatorio una tonalidad azulada cuando está oxigenada. Otros organismos presentan pigmentos respiratorios que generan colores diferentes.

En los seres humanos, en cambio, la evolución dejó al hierro en el centro de un eficiente sistema de transporte. Gracias a la hemoglobina, los glóbulos rojos recogen oxígeno en los pulmones y lo distribuyen por todo el organismo.

Por eso, el color de una gota de sangre es mucho más que una característica visual: es una consecuencia directa de la molécula que permite llevar uno de los elementos indispensables para que nuestras células obtengan energía.

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