La geodiversidad es la variedad de elementos no vivos que forman nuestro planeta: rocas, minerales, fósiles, suelos, sedimentos, montañas, ríos, lagos y los procesos geológicos que transforman esos paisajes.
Aunque suele hablarse mucho más de biodiversidad, ambos conceptos están muy relacionados, ya que la geodiversidad crea las condiciones sobre las que la vida puede crecer y formar ecosistemas.
Cada 6 de octubre se celebra el Día Internacional de la Geodiversidad. La fecha fue proclamada por la UNESCO en 2021 para aumentar la conciencia sobre la importancia de las ciencias de la Tierra y sobre cuánto dependen las sociedades de los materiales, paisajes y procesos geológicos.
¿Qué es exactamente la geodiversidad?
Si la biodiversidad describe la variedad de seres vivos, la geodiversidad se ocupa de la diversidad del medio físico donde esos organismos existen.
Incluye desde un cristal de cuarzo y una capa de suelo hasta un valle, un volcán o una cordillera. También abarca procesos activos: la erosión, el movimiento de los ríos, la formación de montañas, las erupciones volcánicas o la acumulación de sedimentos.
Eso significa que un paisaje no es un escenario inmóvil. Está formado por materiales y procesos que pueden haber actuado durante millones de años. Argentina tiene ejemplos muy claros, y cada uno representa una parte de la enorme variedad física del territorio:
- La Cordillera de los Andes,
- Las llanuras pampeanas,
- Las mesetas patagónicas,
- Las salinas,
- Los glaciares,
- Las quebradas del Noroeste.
¿Por qué sostiene a la biodiversidad?

Una especie necesita un lugar donde vivir, pero las características de ese lugar dependen en gran medida de su geología: el tipo de roca influye en los minerales que tendrá un suelo; el relieve modifica el movimiento del agua y la cantidad de luz que recibe un sitio; la altura cambia las temperaturas y las condiciones atmosféricas.
Todos esos factores ayudan a determinar qué plantas pueden crecer y qué animales encuentran allí alimento y refugio. Por eso dos lugares cercanos pueden albergar ecosistemas muy distintos si poseen suelos, pendientes, disponibilidad de agua o formaciones geológicas diferentes.
Los seres humanos dependemos constantemente de la geodiversidad. De las rocas y minerales obtenemos materiales para construir edificios, fabricar herramientas y producir tecnologías. Los suelos sostienen la agricultura y las formaciones geológicas almacenan aguas subterráneas. Algunas rocas y sedimentos también ayudan a filtrar contaminantes antes de que alcancen los acuíferos.
¿Por qué se busca proteger la geodiversidad?
No todas las formaciones geológicas pueden reemplazarse. Un yacimiento fósil, una cueva, una formación rocosa singular o un paisaje modelado durante millones de años pueden dañarse de manera irreversible.
Por eso existe el concepto de patrimonio geológico y la UNESCO impulsa, entre otras iniciativas, los Geoparques Mundiales: territorios de importancia geológica que combinan conservación, investigación, educación y desarrollo sostenible.

