Los estados de la materia son las distintas formas en las que puede presentarse la materia, es decir, todo lo que nos rodea. Aunque su composición química no cambie, sus partículas pueden estar más juntas, más separadas o moverse con distinta libertad.
La temperatura y la presión influyen en esos cambios. El agua, por ejemplo, puede ser hielo, líquido o vapor. En cada caso sigue siendo agua, pero su aspecto y comportamiento son diferentes.
Aunque comúnmente se reconocen solo tres estados, en realidad hay cuatro: sólido, líquido, gaseoso y plasmático. Cada uno posee propiedades distintas, relacionadas con la forma, el volumen y el movimiento de sus partículas, entre otras cuestiones.
Los estados de la materia: principales características

La diferencia entre un estado y otro depende, en gran medida, de la unión entre sus partículas y de la energía que poseen. Estas son sus características principales:
- Sólido: tiene forma y volumen definidos. Sus partículas están muy próximas y vibran alrededor de posiciones casi fijas. La madera, una piedra y el hielo son ejemplos.
- Líquido: conserva su volumen, pero adopta la forma del recipiente. Sus partículas permanecen cercanas, aunque pueden deslizarse. El agua y el aceite pertenecen a este grupo.
- Gaseoso: no tiene forma ni volumen propios. Sus partículas están muy separadas, se mueven libremente y ocupan todo el espacio disponible.
- Plasmático: está formado por partículas con carga eléctrica. No posee forma ni volumen fijos, conduce electricidad y responde a campos magnéticos.
¿Cómo cambian los estados de la materia?
Una sustancia puede pasar de un estado a otro cuando gana o pierde energía, o cuando cambia la presión. Al calentar hielo, sus partículas se mueven más y el sólido se convierte en líquido mediante la fusión.
Si el agua continúa calentándose, puede transformarse en vapor por evaporación o ebullición. El proceso inverso es la condensación: el gas pierde energía y regresa al estado líquido.
Cuando un líquido se enfría y pasa a sólido ocurre la solidificación. También existe la sublimación, en la que un sólido se convierte en gas sin atravesar primero el estado líquido.
La presión también modifica el comportamiento de la materia. Por eso, una sustancia puede cambiar de estado a temperaturas diferentes según las condiciones del ambiente o del laboratorio.
El plasma, cuarto estado

El plasma puede entenderse como un gas que recibió tanta energía que algunos electrones se separaron de los átomos. Así se forma una mezcla de iones positivos y electrones libres capaz de conducir electricidad.
Esta característica lo diferencia de los gases comunes. Además, interactúa con campos eléctricos y magnéticos y muchas veces produce luz. Fue el físico Irving Langmuir quien comenzó a utilizar el término "plasma" en 1928.
Es el estado más abundante de la materia visible del universo: el Sol, las estrellas y muchas nebulosas están formados por plasma. En la Tierra aparece naturalmente en los rayos solares y las auroras boreales, por ejemplo.
También puede producirse de forma artificial. Está presente en tubos fluorescentes, carteles de neón y distintos equipos científicos.
