Las calesitas argentinas forman parte de una imagen muy reconocible de las plazas y parques del país. Durante generaciones, chicos y familias se reunieron alrededor de sus caballitos, carrozas y vehículos de colores para participar de un juego sencillo que terminó convertido en una verdadera tradición urbana.
En Buenos Aires, su historia se remonta al siglo XIX. La primera calesita instalada en la ciudad era de fabricación alemana y funcionó entre 1867 y 1870 en el antiguo barrio del Parque, donde actualmente se encuentra la Plaza Lavalle. Con el paso del tiempo aparecieron otras en terrenos y esquinas, hasta que comenzaron a llegar de manera habitual plazas y espacios verdes.
¿Cómo surgieron las calesitas argentinas?

Aunque este tipo de entretenimiento tiene antecedentes mucho más antiguos fuera del país, en Argentina fue adquiriendo características propias. Las primeras podían funcionar mediante fuerza humana o incluso con animales que caminaban alrededor de un eje. Más tarde aparecieron motores que facilitaron el movimiento de la plataforma.
Durante el siglo XX crecieron junto con los barrios y se integraron a la vida cotidiana, gracias al aporte de fabricantes como Sequalino Hermanos, responsables de buena parte de las calesitas históricas de Buenos Aires.
Entre sus elementos tradicionales aparecen:
- caballitos, carrozas, autos y otros vehículos para elegir;
- música que acompaña cada vuelta;
- decoraciones coloridas, espejos y figuras;
- la sortija, uno de los rasgos más característicos de la versión argentina.
La sortija, un clásico de las calesitas argentinas
La sortija convirtió una simple vuelta en un pequeño desafío. El calesitero sostiene un dispositivo con varios aros mientras los chicos intentan sacar uno al pasar. Quien obtiene la sortija correcta gana, tradicionalmente, otra vuelta gratis.
Este mecanismo surgió en Argentina durante la década de 1930 y terminó transformándose en uno de los grandes símbolos de las calesitas locales.
La figura del calesitero también resultó fundamental. No solo cobra las vueltas y maneja la atracción: muchas veces conoce a varias generaciones de familias del mismo barrio y conserva costumbres particulares alrededor del juego.
¿Cuál es la calesita más antigua de Buenos Aires?

Una de las más famosas es la Calesita de Tito, ubicada en Plaza Arenales, en Villa Devoto. Es la más antigua de CABA y en 2018 celebró sus primeros 80 años.
Su responsable durante décadas fue Adelino Luis Da Costa, conocido como “Tito”, cuya historia quedó estrechamente vinculada con la plaza y con distintas generaciones de vecinos.
Las calesitas y carruseles porteños están protegidos como parte del patrimonio cultural de la Ciudad. Además, desde 2015 existe una normativa específica destinada a regular su funcionamiento y preservar sus valores históricos, culturales y estéticos.
Así, las calesitas argentinas se convirtieron en mucho más que un juego mecánico. Al instalarse en las plazas, sumar la sortija y pasar de una generación a otra, terminaron formando parte de la memoria de los barrios y de una manera muy particular de recordar la infancia.

