¿Sabías que las mariposas pueden “saborear” con las patas? - Billiken
 

¿Sabías que las mariposas pueden “saborear” con las patas?

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Posarse sobre una hoja puede darles mucha más información de la que imaginamos. Gracias a pequeños receptores sensoriales, las mariposas pueden analizar químicamente las superficies que pisan.
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Una mariposa aterriza sobre una planta y comienza a caminar sobre sus hojas. Aunque parezca que simplemente está buscando un lugar donde descansar, puede estar haciendo algo mucho más sorprendente: “probando” la superficie que pisa. Las mariposas cuentan con receptores gustativos en sus patas que les permiten detectar determinadas sustancias químicas apenas entran en contacto con ellas.

No significa que sus patas funcionen exactamente igual que una lengua humana. Sin embargo, cumplen una tarea comparable: reconocer compuestos químicos y enviar esa información al sistema nervioso. Gracias a este mecanismo, estos insectos pueden obtener datos sobre una posible fuente de alimento y, en el caso de muchas hembras, comprobar si una planta es adecuada para depositar sus huevos.

¿Cómo pueden saborear las mariposas con las patas?

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Buena parte de estos receptores se encuentra en los tarsos, las secciones finales de las patas que entran en contacto con las superficies. Según explica el entomólogo Rich Zack, de la Universidad Estatal de Washington, al caminar sobre una hoja una mariposa recibe distintas señales químicas y puede realizar una primera evaluación sin necesidad de alimentarse de ella.

Cuando determinadas moléculas entran en contacto con los receptores gustativos, desencadenan señales que viajan por los nervios del insecto. Así puede reconocer, por ejemplo, sustancias dulces, saladas o amargas. Algunas de estas últimas incluso pueden advertirle sobre compuestos potencialmente inconvenientes presentes en una planta.

Además, las estructuras gustativas de las patas permiten a las mariposas obtener información apenas se posan sobre una superficie. Después, si encuentran alimento adecuado, utilizan otro órgano para consumirlo.

Las mariposas no comen con las patas

Una cosa es detectar el alimento y otra muy distinta consumirlo. Las mariposas adultas no mastican como nosotros. Para beber néctar y otros líquidos cuentan con una estructura alargada llamada probóscide o espiritrompa.

Cuando no está en uso, esta especie de tubo flexible permanece enrollado. Al encontrar alimento líquido, la mariposa lo extiende y lo utiliza para beber.

Así, distintas partes de su cuerpo cumplen tareas específicas:

  • Patas: tienen receptores que permiten detectar sustancias químicas de la superficie.
  • Probóscide: funciona como un tubo que permite ingerir néctar y otros líquidos.
  • Antenas: tienen numerosos receptores sensoriales y tienen un papel fundamental en la percepción de olores y otras señales del ambiente.

Además del néctar, algunas especies obtienen sales y otros nutrientes de superficies húmedas. Por eso es posible observar grupos de mariposas sobre barro mojado. Incluso pueden posarse sobre la piel humana y detectar las sales presentes en el sudor.

¿Por qué las mariposas necesitan reconocer las plantas?

Esta capacidad resulta especialmente importante para muchas mariposas hembras. Antes de poner sus huevos, deben encontrar una planta que pueda servir de alimento a las futuras orugas.

Esto es fundamental porque muchas orugas no comen cualquier vegetal: están adaptadas a determinadas plantas hospedadoras. Si una hembra deja sus huevos en el sitio equivocado, las crías podrían nacer sin el alimento apropiado.

Algunas hembras recorren las hojas y realizan pequeños movimientos con las patas, una conducta que les permite aumentar el contacto con la superficie y detectar sus compuestos. Los receptores gustativos ayudan entonces a identificar si están ante una planta adecuada. Investigadores de la Universidad Estatal de Washington señalan que, en determinadas especies, las hembras tienen más estructuras gustativas en sus patas que los machos, precisamente por la importancia de seleccionar el sitio donde pondrán sus huevos.

Las patas de las mariposas son mucho más que un apoyo

Aspecto de las mariposas.

Para nosotros, saborear y caminar parecen funciones completamente separadas. En estos insectos, en cambio, pueden ocurrir al mismo tiempo.

Cada aterrizaje sobre una flor o una hoja puede convertirse en una pequeña exploración química del ambiente. Las patas permiten detectar pistas; el sistema nervioso procesa esa información y el animal responde buscando alimento, alejándose o evaluando un lugar para reproducirse.

Por eso, decir que las mariposas “saborean con las patas” no es solamente una frase curiosa. Es una manera sencilla de describir un sofisticado sistema sensorial que les permite conocer el mundo.

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