La cremallera parece un invento simple: dos hileras de dientes se unen o separan al mover una pequeña pieza llamada deslizador. Sin embargo, su historia fue más larga de lo que su uso cotidiano permite imaginar. No nació lista para la ropa moderna, sino como una solución mecánica para cerrar prendas y calzados de manera más rápida.
El primer antecedente importante apareció en 1851, cuando Elias Howe Jr., conocido por su relación con la máquina de coser, patentó un sistema de cierre automático y continuo para prendas. Pero no lo desarrolló comercialmente, por lo que su idea quedó como un paso temprano y poco aprovechado.
La cremallera y sus primeros modelos

El inventor más asociado con el origen de la cremallera es Whitcomb L. Judson, un ingeniero estadounidense. Entre 1891 y 1893 creó un dispositivo llamado clasp locker, formado por ganchos y ojales, pensado principalmente para cerrar zapatos y botas sin usar tantos botones o cordones.
Judson presentó su invento en la Exposición Mundial de Chicago de 1893. La idea era prometedora, pero el mecanismo tenía problemas: podía abrirse solo, resultaba complejo y no era tan confiable como se necesitaba para un uso masivo. Por eso, aunque Judson suele ser reconocido como el inventor de la cremallera, el objeto todavía estaba lejos de parecerse al cierre actual.
¿Quién mejoró la cremallera moderna?
El gran salto técnico llegó con Gideon Sundback, un ingeniero sueco-estadounidense que trabajó en la Universal Fastener Company. Sundback rediseñó el sistema y reemplazó los ganchos por filas de pequeños dientes metálicos que encajaban entre sí de manera más firme. En 1913 obtuvo una patente para un cierre sin ganchos y en 1917 patentó un modelo separable muy parecido al actual.
Algunos momentos clave de esta historia son:
- 1851: Elias Howe Jr. creó un cierre automático para prendas.
- 1893: Whitcomb L. Judson presentó su clasp locker en Chicago.
- 1913: Gideon Sundback patentó un modelo mejorado.
- 1917: Sundback registró un cierre separable similar al moderno.
- 1923: la empresa B. F. Goodrich popularizó el nombre zipper.
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Al principio, la cremallera se usó sobre todo en botas de goma, guantes, bolsas para tabaco y equipamiento práctico. En 1923, B. F. Goodrich incorporó el cierre a un modelo de botas y comenzó a llamarlo zipper, por el sonido que producía al cerrarse. El nombre se volvió tan popular que terminó identificando al objeto en inglés.
La llegada a la moda fue más lenta. Durante años, muchos fabricantes desconfiaron del mecanismo o lo reservaron para usos específicos. Recién en las décadas siguientes se expandió en pantalones, vestidos, camperas, carteras, valijas y bolsos.
Por eso, la cremallera no tuvo un único “momento mágico”. Fue el resultado de una cadena de inventores, pruebas y mejoras: Howe imaginó un cierre automático, Judson creó el primer modelo reconocible y Sundback diseñó el sistema que abrió el camino al cierre moderno.
