La célula es la unidad estructural y funcional de todos los seres vivos. Esto significa que es la parte más pequeña capaz de realizar procesos propios de la vida, como obtener energía, responder a estímulos y producir nuevas células.
Algunos organismos, como las bacterias y ciertas levaduras, están formados por una sola célula y se denominan unicelulares. Los animales, las plantas y numerosos hongos son pluricelulares: poseen muchas células que se organizan y cumplen tareas diferentes.
Aunque comparten determinados componentes, las células no tienen todas la misma forma ni realizan la misma tarea. Una neurona y un espermatozoide, por ejemplo, son células del cuerpo humano, pero presentan estructuras muy diferentes.
Célula procariota y eucariota: ¿cuál es la diferencia?

La clasificación principal depende de cómo se encuentra organizado el material genético. Las células procariotas no tienen un núcleo rodeado por una membrana: su ADN se concentra en una zona del citoplasma llamada nucleoide.
Estas células son más pequeñas y sencillas. Se encuentran en organismos predominantemente unicelulares, como las bacterias. Muchas poseen pared celular y algunas también presentan cápsula, flagelos o prolongaciones llamadas pili.
Las células eucariotas, en cambio, tienen un núcleo protegido por una envoltura nuclear. También contienen organelas rodeadas por membranas, que funcionan como pequeños compartimentos especializados. Son eucariotas las células de animales, plantas, hongos y protistas.
Las células animales y vegetales pertenecen a este grupo, pero presentan diferencias. Las vegetales poseen pared celular, cloroplastos para realizar la fotosíntesis y una gran vacuola central; las animales carecen de esas estructuras.
¿Cuáles son las partes de una célula?
Aunque las células procariotas y eucariotas presentan diferencias importantes, todas comparten una organización básica. Tanto unas como otras poseen una membrana que las separa del ambiente, un espacio interno donde ocurren distintas reacciones, material genético y estructuras capaces de fabricar proteínas. Los componentes presentes en todas las células son:
- Membrana celular o plasmática: envuelve la célula y regula el ingreso y la salida de sustancias.
- Citoplasma: es el medio interno, de consistencia acuosa o gelatinosa, donde se encuentran los componentes celulares y ocurren muchas reacciones químicas.
- Material genético: está formado por ADN y contiene las instrucciones necesarias para el funcionamiento y la reproducción de la célula.
- Ribosomas: son estructuras pequeñas que utilizan la información genética para fabricar proteínas.
La principal diferencia es cómo se organizan estos elementos. En las células procariotas, el ADN se encuentra libre en una zona del citoplasma llamada nucleoide. En las eucariotas, en cambio, está contenido dentro de un núcleo rodeado por una membrana.

Además de los componentes comunes, las células eucariotas poseen organelas especializadas:
- Núcleo: almacena la mayor parte del ADN y coordina numerosas actividades celulares.
- Mitocondrias: transforman la energía de los nutrientes en una forma que la célula puede utilizar.
- Retículo endoplasmático: participa en la fabricación y el transporte de proteínas y lípidos.
- Aparato de Golgi: modifica, clasifica y empaqueta sustancias para distribuirlas dentro o fuera de la célula.
- Lisosomas: intervienen en la degradación de residuos y materiales.
- Vacuolas: almacenan agua, nutrientes y otras sustancias. En las células vegetales suele haber una gran vacuola central.
- Cloroplastos: están presentes en las células vegetales y realizan la fotosíntesis.
No todas las células eucariotas tienen las mismas organelas ni en igual cantidad. Las células musculares, por ejemplo, poseen muchas mitocondrias porque necesitan gran cantidad de energía, mientras que las que producen numerosas proteínas cuentan con abundantes ribosomas y retículo endoplasmático.
Gracias a estos componentes, las células pueden incorporar nutrientes, obtener energía, eliminar desechos, crecer y reproducirse. En los organismos pluricelulares, además, pueden especializarse para realizar tareas diferentes, como transmitir impulsos nerviosos, transportar oxígeno o producir movimiento.
